LD (Agencias)
El plan de recortes tiene un coste calculado en 240 millones de euros, de acuerdo con la agencia
Europa Press
, y se desarrollará entre principios de 2004 y el verano de 2005, y afectará a 977 trabajadores en España y 701 en Francia, ya que se incluyen los traslados previstos.
La fábrica sevillana de tabaco negro cesará su producción y mudará su actividad a principios de 2005. Por su parte, la fábrica de Lille (Francia), que produce cigarrillos rubios, finalizará su actividad a finales de agosto de 2005. Así, toda la fabricación de tabaco negro se concentrará en Alicante, dado que este mercado es más importante en España que en Francia. La fabricación de “rubios” de Lille se trasladará a Nantes y Riom antes de finales de agosto de 2005. En España, la producción de la fábrica de Tarragona se trasladará a Logroño en el mismo plazo de tiempo. Además, en Francia, la planta de proceso de materia prima de Tonneins cerrará a finales de 2004, lo mismo que la unidad técnica de Dijon. La gestión y los servicios técnicos se trasladarán al centro de Orleáns-Les Aubrais.
En España, las plantas de proceso de materia prima de Cádiz y Palazuelo experimentarán un ajuste de plantilla con el fin de adaptar su producción al descenso de volúmenes. Según explicó Altadis en un comunicado, la actividad de cigarrillos negros, propia de los mercados español y francés, se enfrenta a un declive estructural del consumo, que se ha intensificado desde el comienzo de 2003. Este descenso en volumen, que implica un creciente sobredimensionamiento de la capacidad de producción, no puede compensarse mediante el desarrollo de las ventas de cigarrillos rubios, cuyo consumo parece estancarse debido a un entorno más difícil y al incremento de impuestos en Francia, apuntó el grupo hispano-galo.
Altadis anunció que propondrá soluciones a cada uno de los trabajadores afectados, dentro de los requisitos legales y prácticas empresariales de cada país, como consecuencia con los compromisos adquiridos por sus copresidentes ante los representantes sindicales. Según la compañía, este plan se llevaría a cabo en un plazo de uno a dos años, dependiendo del caso, lo que permitirá atender las necesidades de los trabajadores afectados en el marco de un plan social "muy completo". Así, dicho plan, que será negociado con los interlocutores sociales, incluirá bajas indemnizadas para facilitar el acceso a la jubilación, bajas incentivadas y movilidad geográfica que permitiría la recolocación en otros centros de producción de Altadis.
La fábrica sevillana de tabaco negro cesará su producción y mudará su actividad a principios de 2005. Por su parte, la fábrica de Lille (Francia), que produce cigarrillos rubios, finalizará su actividad a finales de agosto de 2005. Así, toda la fabricación de tabaco negro se concentrará en Alicante, dado que este mercado es más importante en España que en Francia. La fabricación de “rubios” de Lille se trasladará a Nantes y Riom antes de finales de agosto de 2005. En España, la producción de la fábrica de Tarragona se trasladará a Logroño en el mismo plazo de tiempo. Además, en Francia, la planta de proceso de materia prima de Tonneins cerrará a finales de 2004, lo mismo que la unidad técnica de Dijon. La gestión y los servicios técnicos se trasladarán al centro de Orleáns-Les Aubrais.
En España, las plantas de proceso de materia prima de Cádiz y Palazuelo experimentarán un ajuste de plantilla con el fin de adaptar su producción al descenso de volúmenes. Según explicó Altadis en un comunicado, la actividad de cigarrillos negros, propia de los mercados español y francés, se enfrenta a un declive estructural del consumo, que se ha intensificado desde el comienzo de 2003. Este descenso en volumen, que implica un creciente sobredimensionamiento de la capacidad de producción, no puede compensarse mediante el desarrollo de las ventas de cigarrillos rubios, cuyo consumo parece estancarse debido a un entorno más difícil y al incremento de impuestos en Francia, apuntó el grupo hispano-galo.
Altadis anunció que propondrá soluciones a cada uno de los trabajadores afectados, dentro de los requisitos legales y prácticas empresariales de cada país, como consecuencia con los compromisos adquiridos por sus copresidentes ante los representantes sindicales. Según la compañía, este plan se llevaría a cabo en un plazo de uno a dos años, dependiendo del caso, lo que permitirá atender las necesidades de los trabajadores afectados en el marco de un plan social "muy completo". Así, dicho plan, que será negociado con los interlocutores sociales, incluirá bajas indemnizadas para facilitar el acceso a la jubilación, bajas incentivadas y movilidad geográfica que permitiría la recolocación en otros centros de producción de Altadis.
