L D (EFE) "Les Echos" y "France Soir" revelaron este martes que el Ejecutivo tomó la decisión el pasado viernes en una reunión de ministros y que la medida, con la que se esperan recaudar unos 1.900 millones de euros, la presentará la semana próxima el titular de Trabajo y Asuntos Sociales, Francois Fillon. A diferencia de lo que ocurría hasta ahora, los asalariados del sector privado y de la Administración tendrán que trabajar el lunes de Pentecostés, y las empresas tendrán que revertir al Estado lo obtenido en esa jornada laboral, mediante una nueva cotización que equivaldrá al 0,2-0,3 por ciento de la masa salarial. La idea fue lanzada en agosto como respuesta política a los efectos desastrosos de las altísimas temperaturas sobre los ancianos más desatendidos. Según cálculos oficiales, alrededor de 15.000 personas murieron por la ola de calor del pasado verano.
La concreción de la medida ha tardado por la complejidad para conciliar intereses, y finalmente se ha decidido que quedarán al margen de la obligación de contribuir una serie de categorías como los desempleados, los pensionistas que por sus bajos ingresos no hacen declaración de renta, los profesionales independientes o los agricultores, precisó "Les Echos". Todavía no está completamente perfilada la forma en que adoptará la supresión de un día festivo -que se aplicará desde 2004- sobre la fiscalidad de capitales, aunque se espera que de ahí se puedan obtener unos 200 millones de euros. El dinero que se consiga irá a una serie de programas precisos, y así entre 400 y 500 millones de euros se consagrarán al Subsidio Personalizado de Autonomía (APA), que reciben ancianos que siguen viviendo en su casa para contratar a alguien que les preste ayuda. Se pondrá en marcha un programa para la apertura, en el horizonte de 2015, de unas 100.000 plazas medicalizadas para las personas mayores en residencias. El Gobierno francés tomó prestada la idea de suprimir un festivo de Alemania. Para 2004, este plan reducirá al mínimo el número de fiestas de las que podrán beneficiarse los asalariados franceses, ya que el 1 y el 8 de mayo -Día del trabajo y conmemoración del armisticio de la Segunda Guerra Mundial- caen en fin de semana y no se recuperan.
La concreción de la medida ha tardado por la complejidad para conciliar intereses, y finalmente se ha decidido que quedarán al margen de la obligación de contribuir una serie de categorías como los desempleados, los pensionistas que por sus bajos ingresos no hacen declaración de renta, los profesionales independientes o los agricultores, precisó "Les Echos". Todavía no está completamente perfilada la forma en que adoptará la supresión de un día festivo -que se aplicará desde 2004- sobre la fiscalidad de capitales, aunque se espera que de ahí se puedan obtener unos 200 millones de euros. El dinero que se consiga irá a una serie de programas precisos, y así entre 400 y 500 millones de euros se consagrarán al Subsidio Personalizado de Autonomía (APA), que reciben ancianos que siguen viviendo en su casa para contratar a alguien que les preste ayuda. Se pondrá en marcha un programa para la apertura, en el horizonte de 2015, de unas 100.000 plazas medicalizadas para las personas mayores en residencias. El Gobierno francés tomó prestada la idea de suprimir un festivo de Alemania. Para 2004, este plan reducirá al mínimo el número de fiestas de las que podrán beneficiarse los asalariados franceses, ya que el 1 y el 8 de mayo -Día del trabajo y conmemoración del armisticio de la Segunda Guerra Mundial- caen en fin de semana y no se recuperan.
