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TIENE DE PLAZO HASTA EL LUNES

Francis Mer no acudirá a la reunión del G7 para poder ocuparse del plan de salvamento de Alstom

El ministro francés de Economía, Francis Mer, no participará en la reunión de titulares de Finanzas de los países del G7, que se celebra este fin de semana en Dubai, para poder ocuparse del "caso Alstom", empresa pendiente de un eventual plan de salvamento que no rechace la Comisión Europea. El Gobierno francés tiene de plazo hasta el próximo lunes.

LD (EFE) Fuentes del gabinete de Mer indicaron que el ministro francés no acudirá a Dubai para "guardar su entera disponibilidad" en la gestión de la crisis de Alstom, después de que el Ejecutivo de la UE diera un plazo hasta el próximo lunes para la presentación de un proyecto alternativo de salvamento de la empresa que sea aceptable para la normativa comunitaria.

El ministro debía tomar un avión este viernes para acudir a la reunión del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) este fin de semana. La ausencia de un ministro en este tipo de reuniones de los Estados más ricos es extremadamente infrecuente, lo que ilustra la preocupación de las autoridades francesas por la situación de Alstom, pese a que ayer el presidente de la República, Jacques Chirac, dijera ser "relativamente optimista" sobre su resolución.

El hecho es que la Comisión Europea rechaza el plan de salvamento diseñado por Mer y los bancos a comienzos de agosto, por considerar que esas ayudas públicas falsean la competencia. El plan preveía la entrada del Estado en el capital de la empresa (31,5%), por medio de una ampliación de capital, y garantías estatales para préstamos y avales de los bancos acreedores. Todo indica que los bancos no están dispuestos a embarcarse en un reflotamiento del fabricante francés de trenes, barcos y centrales eléctricas sin el respaldo del Estado y preferirían asumir las consecuencias de una suspensión de pagos de Alstom, que acumula deudas de unos 5.000 millones de euros.

Otra posibilidad sería encontrar un socio industrial que quisiera entrar en el capital del grupo francés, que emplea a más de 110.000 personas en todo el mundo -unas 75.000 en Francia-, pero los posibles compradores -Siemens, Areva o ABB- tampoco están dispuestos. Políticos, empresarios y sindicatos franceses condenan la actitud de la Comisión Europea

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