
LD (Agencias)
Mandelson, que ha comparecido en la comisión de Comercio del Parlamento Europeo, ha hecho un llamamiento a los Veinticinco para que tengan una visión a largo plazo y respalden sus propuestas, que aún no se conocen, para lograr el desbloqueo de los casi 75 millones de prendas retenidas en las aduanas al superar las cuotas acordadas con China el pasado junio para diez categorías de productos.
El no desbloquear los textiles traerá "importantes sufrimientos económicos para muchos pequeños detallistas y medianas empresas. Puede suponer cierta escasez durante el otoño, pero sobre todo mayores precios para muchos de nuestros ciudadanos que no pueden permitirse pagar más por la ropa". Por eso, "hago un llamamiento a los Estados miembros para que tengan una visión a largo plazo. El precio de rechazar mi propuesta es dañar a los consumidores. El beneficio es mantener el acuerdo (con Pekín) vivo y el conjunto de restricciones vigente durante tres años".
El comisario dijo a los europarlamentarios que a no ser que se liberen los bienes retenidos no confía en que "sea sostenible" el acuerdo con Pekín para limitar, hasta 2007, las importaciones textiles, surgido tras la avalancha de productos llegados a la UE desde que enero se liberalizase el comercio mundial. "Las decisiones son en algunos casos dolorosas, pero la alternativa suele ser peor", dijo Mandelson ante la comisión de Comercio de la Eurocámara.
El comisario debe aún hacer pública su propuesta, tras los cuatro días de negociaciones celebradas la semana pasada en Pekín por técnicos europeos y chinos, que acabaron sin acuerdo, pues cualquier arreglo debe contar también con el visto bueno de ese país. Mandelson presentará su propuesta el próximo jueves al colegio de comisario, en su primera reunión tras la pausa estival, en la que se fijará una posición común sobre este asunto, indicaron fuentes comunitarias.
Mientras, el comisario ha comenzado a realizar consultas con los países miembros para preparar las bases de su propuesta que lleve al desbloqueo de las prendas chinas. La Unión Europea está dividida ante el problema ocasionado por el agotamiento de las cuotas y mientras los países con industria productora, como España, Francia, Italia o Polonia, defienden los actuales contingentes, aquellos que son importadores –especialmente los nórdicos y Alemania– quieren más flexibilidad.
El no desbloquear los textiles traerá "importantes sufrimientos económicos para muchos pequeños detallistas y medianas empresas. Puede suponer cierta escasez durante el otoño, pero sobre todo mayores precios para muchos de nuestros ciudadanos que no pueden permitirse pagar más por la ropa". Por eso, "hago un llamamiento a los Estados miembros para que tengan una visión a largo plazo. El precio de rechazar mi propuesta es dañar a los consumidores. El beneficio es mantener el acuerdo (con Pekín) vivo y el conjunto de restricciones vigente durante tres años".
El comisario dijo a los europarlamentarios que a no ser que se liberen los bienes retenidos no confía en que "sea sostenible" el acuerdo con Pekín para limitar, hasta 2007, las importaciones textiles, surgido tras la avalancha de productos llegados a la UE desde que enero se liberalizase el comercio mundial. "Las decisiones son en algunos casos dolorosas, pero la alternativa suele ser peor", dijo Mandelson ante la comisión de Comercio de la Eurocámara.
El comisario debe aún hacer pública su propuesta, tras los cuatro días de negociaciones celebradas la semana pasada en Pekín por técnicos europeos y chinos, que acabaron sin acuerdo, pues cualquier arreglo debe contar también con el visto bueno de ese país. Mandelson presentará su propuesta el próximo jueves al colegio de comisario, en su primera reunión tras la pausa estival, en la que se fijará una posición común sobre este asunto, indicaron fuentes comunitarias.
Mientras, el comisario ha comenzado a realizar consultas con los países miembros para preparar las bases de su propuesta que lleve al desbloqueo de las prendas chinas. La Unión Europea está dividida ante el problema ocasionado por el agotamiento de las cuotas y mientras los países con industria productora, como España, Francia, Italia o Polonia, defienden los actuales contingentes, aquellos que son importadores –especialmente los nórdicos y Alemania– quieren más flexibilidad.
