El fallo impuso a los condenados el pago conjunto a Publio Cordón de 50 millones de pesetas "si se acredita su vida o libertad", o en caso de muerte, junto con otros 400 millones, que es la suma entregada para su rescate. Según la sentencia, "el secuestro fue señalado por diversos miembros pertenecientes a la cúpula de la organización, quienes habían decidido el secuestro de un empresario de elevado patrimonio para financiar las actividades terroristas de la banda GRAPO".
La Audiencia relató que "a pesar de hacer la entrega del rescate, lo cierto es que Publio Cordón no apareció posteriormente, ni se puso en contacto con su familia, no habiéndose acreditado al día de hoy su paradero, que todavía sigue siendo desconocido". El Tribunal señala que los hechos constituyen un delito de detención ilegal, porque indica que "no es que se sospeche que se ha dado muerte al detenido, sino que se tiene la seguridad de su desaparición y de que no se le reintegró la libertad de la que ilegalmente estaba privado. No hay en ello presunción alguna de muerte".
La Sala desestimó un recurso de la familia contra el auto de la juez Teresa Palacios en el que se denegaba la práctica de diversas diligencias de investigación solicitadas por el fiscal.
Al desestimar estas diligencias, el Tribunal confirmaba así el archivo, mientras no aparezca Publio Cordón, o se detenga a Fernando Silva, huido tras su fuga de la cárcel de Granada en 1992.

EL ARCHIVO ESTÁ CONFIRMADO POR LA AUDIENCIA NACIONAL
La familia de Cordón pide la reapertura del sumario por secuestro
La familia de Publio Cordón pedirá la reapertura del sumario seguido para investigar el secuestro en 1995 en Zaragoza de este empresario, cuyo paradero se desconoce, a raíz de la detención este jueves en Francia de la cúpula de los GRAPO. Los letrados de la familia, José María Stampa Braun y José Ramón Rubio, analizarán las referencias que han realizado los ya condenados por el secuestro de Publio Cordón respecto a los últimos detenidos en Francia. La Audiencia Nacional condenó en 1998 a 32 años de cárcel a José Ortín, y a 27 años para Enrique Cuadra Echeandía y para Concepción González por secuestrar en 1995 al empresario.
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