L. D. / Agencias.-
El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, ha asegurado –en declaraciones a la Cadena SER– que le gustaría llegar a un pacto postelectoral con el Partido Socialista de Euskadi e incluso con Izquierda Unida. Para conseguirlo, su deseo es que el candidato a lehendakari del PSE, Nicolás Redondo Terreros, desaparezca del panorama político, aunque también reconoció Arzalluz que eso no se puede pedir. Exactamente, las palabras de Arzalluz fueron: "me encantaría que Redondo Terreros desapareciera del mapa político". El presidente del PNV señaló que tiene mejores relaciones con otros socialistas que con Redondo, aunque evitó dar nombres. El propio Redondo ha asegurado repetidamente que su partido no hablará con el PNV a corto plazo, es decir, en el marco de las elecciones del 13 de mayo, sino más tarde. De momento, Redondo sólo aboga por un gobierno constitucionalista en Vitoria.
Arnaldo Otegi, portavoz de Euskal Herritarrok, había acusado al PSOE de mantener reuniones con el PNV para intentar llegar a un acuerdo. Incluso señaló a Jesús Caldera, portavoz parlamentario de los socialistas, como uno de los actores en tales encuentros. Sin embargo, desde el PSOE se afirma que es “absolutamente falsa” la afirmación del portavoz de EH. En declaraciones a Europa Press, fuentes de la dirección del Grupo Socialista en el Congreso afirmaron que quien hace estas acusaciones, Arnaldo Otegi, dada su escasa credibilidad, es quien debe probar que son verdad.
Arzalluz, dispuesto a que Ibarretxe gobierne con el voto de Eh
Arzalluz, en la misma entrevista, ha reconocido también que si EH votara a favor de la candidatura de Ibarretxe, éste “no tendría más remedio que aceptar” ese apoyo, ya que “no hay ninguna fórmula para que en un Parlamento se desvirtúe el voto de uno de sus componentes”. Se refería el presidente del PNV a unas declaraciones del portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegi, a Radio Euskadi. Euskal Herritarrok, el brazo político de ETA, está dispuesto a dar “una nueva oportunidad” al PNV y EA para formalizar “una alianza política” con el fin de poner en marcha una estrategia soberanista, según dijo Otegi. El portavoz de la coalición abertzale ha justificado esta decisión porque su objetivo es “impedir que Mayor Oreja acceda a la Lehandakaritza”. Sin embargo, el líder proetarra ha criticado duramente a Ibarretxe porque “no representa posiciones soberanistas” y a Arzalluz por decir que el PNV no pactará con EH mientras siga la violencia, porque cuando suscribieron anteriores pactos –según Otegi– “seguía ETA con su actividad de lucha armada”.
En sus declaraciones a la Cadena SER, Arzalluz reconocía que “Ibarretxe tendrá que actuar conforme a la votación que se produzca”, de manera que la coalición PNV-EA trabaja ya sobre una hipótesis de un nuevo Ejecutivo vasco nacionalista que gobernaría en minoría después de que Ibarretxe pasara el trámite parlamentario de su investidura. Para ratificar esta hipótesis, desde la coalición PNV-EA se mantiene que no habrá colaboración alguna con EH tras las elecciones. Así, la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, ha dicho que “ni Ibarretxe ni el Gobierno vasco colaborarán, ni directa ni indirectamente, con aquellas formaciones políticas que no rechacen la violencia”, pero no excluye que Ibarretxe acepte los votos de EH en el Parlamento para ser investido nuevamente como lehendakari.
Por su parte, el secretario general del PSE de Álava, Javier Rojo, ha asegurado que el PNV y EH tienen ya un pacto postelectoral. En declaraciones a la agencia Efe, Rojo ha manifestado que el PNV, con el consentimiento de Arzalluz, “pedirá” y aceptará los votos de EH en el Parlamento vasco a la hora de investir a Ibarretxe como lehendakari. “El pacto con HB lo tienen, y Arzalluz lo sabe. No sólo van a aceptar los votos de EH si les votan, sino que se los van a pedir –ha dicho– y, si es así, el PNV dirá que tiene los votos legítimos” para gobernar, concluyó. Javier Rojo es una de las personalidades políticas más cercanas a Redondo Terreros. Ambos comparten la misma opinión sobre el partido de Arzalluz. Desde antes de que comenzara la campaña vasca, sus declaraciones han sido radicalmente opuestas respecto de un posible pacto PNV-PSE.
Arnaldo Otegi, portavoz de Euskal Herritarrok, había acusado al PSOE de mantener reuniones con el PNV para intentar llegar a un acuerdo. Incluso señaló a Jesús Caldera, portavoz parlamentario de los socialistas, como uno de los actores en tales encuentros. Sin embargo, desde el PSOE se afirma que es “absolutamente falsa” la afirmación del portavoz de EH. En declaraciones a Europa Press, fuentes de la dirección del Grupo Socialista en el Congreso afirmaron que quien hace estas acusaciones, Arnaldo Otegi, dada su escasa credibilidad, es quien debe probar que son verdad.
Arzalluz, dispuesto a que Ibarretxe gobierne con el voto de Eh
Arzalluz, en la misma entrevista, ha reconocido también que si EH votara a favor de la candidatura de Ibarretxe, éste “no tendría más remedio que aceptar” ese apoyo, ya que “no hay ninguna fórmula para que en un Parlamento se desvirtúe el voto de uno de sus componentes”. Se refería el presidente del PNV a unas declaraciones del portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegi, a Radio Euskadi. Euskal Herritarrok, el brazo político de ETA, está dispuesto a dar “una nueva oportunidad” al PNV y EA para formalizar “una alianza política” con el fin de poner en marcha una estrategia soberanista, según dijo Otegi. El portavoz de la coalición abertzale ha justificado esta decisión porque su objetivo es “impedir que Mayor Oreja acceda a la Lehandakaritza”. Sin embargo, el líder proetarra ha criticado duramente a Ibarretxe porque “no representa posiciones soberanistas” y a Arzalluz por decir que el PNV no pactará con EH mientras siga la violencia, porque cuando suscribieron anteriores pactos –según Otegi– “seguía ETA con su actividad de lucha armada”.
En sus declaraciones a la Cadena SER, Arzalluz reconocía que “Ibarretxe tendrá que actuar conforme a la votación que se produzca”, de manera que la coalición PNV-EA trabaja ya sobre una hipótesis de un nuevo Ejecutivo vasco nacionalista que gobernaría en minoría después de que Ibarretxe pasara el trámite parlamentario de su investidura. Para ratificar esta hipótesis, desde la coalición PNV-EA se mantiene que no habrá colaboración alguna con EH tras las elecciones. Así, la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, ha dicho que “ni Ibarretxe ni el Gobierno vasco colaborarán, ni directa ni indirectamente, con aquellas formaciones políticas que no rechacen la violencia”, pero no excluye que Ibarretxe acepte los votos de EH en el Parlamento para ser investido nuevamente como lehendakari.
Por su parte, el secretario general del PSE de Álava, Javier Rojo, ha asegurado que el PNV y EH tienen ya un pacto postelectoral. En declaraciones a la agencia Efe, Rojo ha manifestado que el PNV, con el consentimiento de Arzalluz, “pedirá” y aceptará los votos de EH en el Parlamento vasco a la hora de investir a Ibarretxe como lehendakari. “El pacto con HB lo tienen, y Arzalluz lo sabe. No sólo van a aceptar los votos de EH si les votan, sino que se los van a pedir –ha dicho– y, si es así, el PNV dirá que tiene los votos legítimos” para gobernar, concluyó. Javier Rojo es una de las personalidades políticas más cercanas a Redondo Terreros. Ambos comparten la misma opinión sobre el partido de Arzalluz. Desde antes de que comenzara la campaña vasca, sus declaraciones han sido radicalmente opuestas respecto de un posible pacto PNV-PSE.
