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INVESTIGACIÓN SOBRE EL COMANDO MADRID

La etarra Ana Belén Egues era quien apretaba el mando a distancia de las bombas

El "comando Madrid" desarticulado esta semana preparaba los coches bomba en las afueras de Salamanca durante los fines de semana y era la jefa del grupo, la detenida Ana Belén Egues, "Dolores", quien apretaba el mando a distancia de los vehículos con explosivos que colocaban en la capital.

L. D. / EFE.- Según dijo el director general de la Policía, Juan Cotino, mostró a la prensa este jueves los efectos incautados al "comando Madrid", tanto en los pisos de la capital como en el que tenían en Salamanca, que utilizaban como centro de operaciones, entre ellos pistolas, dinamita y detonadores robados en Plevin (Francia). Este grupo operativo de ETA, por el que desde el final de la tregua han pasado al menos diez terroristas ya que sufría un “cambio periódico en sus integrantes”, estaba formado actualmente por Egues, el también detenido Aitor García Aliaga, los "legales" (no fichados por las fuerzas de seguridad) Lexuri Gallastegui Sodupe y Manex Zubiaga Bravo y Juan Luis Rubenach, estos tres últimos huidos.

Según la Policía, otro de los supuestos etarras que formó parte del comando fue Fermín Vila Mitxelena, quien abandonó el grupo hace quince días y quien podría ser miembro "liberado" de ETA (a sueldo de la banda). Al parecer, Vila Mitxelena fue una de las personas que captó a Eider Pérez Arsitizábal y Aitor Olaizola, supuestos miembros del "comando Sugoi" de ETA, a los que se les atribuye la colocación de un coche bomba en Roses (Gerona) que mató al mosso d´esquadra Santos Santamaría el pasado 17 de marzo.

La Policía cree que la mayoría de los coches robados para perpetrar los atentados eran preparados en las afueras de Salamanca, en zonas donde su manipulación no levantaba sospecha alguna puesto que es habitual la presencia los fines de semana de muchas personas que acuden al campo a pasar el día. En otras ocasiones, los terroristas se desplazaban a Salamanca –lo hacían todos los fines de semana– en coches de alquiler y volvían a Madrid con los explosivos, que luego colocaban en vehículos robados en carreteras cercanas a la capital, por lo que los investigadores descartan que este comando contara con garajes para realizar esta labor. La bicicleta con la que los terroristas atentaron el pasado 28 de junio contra el general del Ejército Justo Oreja, quien murió un mes más tarde, también fue trasladada por el comando desde Salamanca a Madrid.

Los agentes han incautado en los pisos ocupados por el comando al menos 20 planos de distintos puntos de Madrid realizados a mano en los que marcaban con círculos los lugares desde los que se hacía el seguimiento a los posibles objetivos. En la mayoría de los casos, como ocurrió el martes en Madrid, los terroristas se limitaban a seguir a un vehículo oficial sin tener conocimiento de quién era el cargo público que viajaba en su interior. Así lo hicieron en los atentados contra Justo Oreja, el magistrado del Tribunal Supremo Francisco Querol o el cometido en la calle de Sangenjo de la capital, probablemente dirigido contra un miembro del Tribunal de Cuentas, según fuentes de la investigación.

A los supuestos miembros del "comando Madrid" se les han incautado callejeros de Madrid, Salamanca y Valladolid, así como fotografías tamaño carné que ellos mismos se hacían con aspectos diferentes.

Ana Belén Egues llegó a Madrid en septiembre de 1999, en plena tregua de ETA, para reconstruir el "comando Madrid", por lo que, según Cotino, ya tenía "consignas" para atentar una vez que la banda anunciara el fin del alto el fuego con los 1.700 kilos de explosivos interceptados en la "caravana de la muerte". La presunta terrorista alquiló un piso en la ciudad como los tradicionales que usaba la banda, es decir, utilizados como centros operativos. Al poco tiempo, Egues decidió cambiar la estructura y el comando alquiló el piso de Salamanca descubierto el martes para usarlo como centro de operaciones, mientras que en Madrid los miembros del grupo ocupaban habitaciones realquiladas de diversas viviendas, de tal manera que evitaban que se les viera juntos.

Este tipo de estructura, dijo Cotino, era utilizada por todos los miembros que han pasado por el comando desde el final de la tregua, entre ellos el formado por Nerea Garro, Ainara Esteranz, Asier Urretavizcaya y Víctor Goñi, detenidos el 7 de noviembre del pasado año cuando iban a relevar al comando dirigido por Egues. Tras estas detenciones, la dirección de ETA ordenó que Egues y el resto de los integrantes permanecieran en la capital.

Según la Policía, era Ana Belén Egues quien diseñaba los atentados, recababa la información y apretaba el mando a distancia de los coches bomba, incluso del paquete explosivo que los terroristas colocaron en una bicicleta contra Justo Oreja.

En los efectos intervenidos por la Policía se han encontrado multitud de huellas que, una vez analizadas, podrían determinar quiénes han formado parte del comando en los últimos dos años y podrían ser identificadas, dijo Cotino, "cinco o seis" personas.

A este comando, siempre bajo la dirección de "Dolores", se le atribuyen los diez atentados con coche bomba cometidos en Madrid desde el 21 de enero de 2000, a excepción del perpetrado en el aeropuerto de Barajas en agosto pasado. Esta acción se atribuye a un comando itinerante que, según Cotino, no tenía relación alguna con el desarticulado esta semana.

El director general de la Policía precisó que el otro detenido el martes, Aitor García Aliaga, se incorporó al comando en el atentado del 11 de mayo en la calle de Goya y desde entonces participó en todos los demás junto con Ana Belén Egues.

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