L D (EFE)
Lo de menos es que Bush y Aznar pusieran los pies encima de una mesa durante un receso en una cumbre (sería criticable que lo hicieran en sus intervenciones públicas). Lo que llama la atención es que el presidente del Gobierno está sobrado de fuerzas. Ha terminado su presidencia de turno en la UE. Ha calmado las aguas del PP, por la vía de la consigna y ahora se permite poner los pies encima de la mesa para desafiar a George Bush que aseguró que corría cuatro kilómetros en 6 minutos y 45 segundos mientras adoptaba la postura en cuestión.
Eso no es nada. Lo explicaba él mismo con una abierta sonrisa ladeada: “Entonces yo pongo los pies encima de la mesa y le digo: diez kilómetros en cinco minutos y veinte segundos”. “Por una vez, somos más poderosos que el presidente Bush”, añadió. Por encontrar una marca más modesta que la del plusmarquista mundial etíope podríamos citar la del español Fabián Roncero, que el 4 de abril de 1998 en Lisboa necesitó 27 segundos, 14 minutos y 44 centésimas. El récord de España. A años luz de la marca de nuestro presidente.
En el Círculo de Bellas Artes y con la editorial Santillana
No acababan ahí las demostraciones de que Aznar está en un momento energético inalcanzable para el resto de los mortales. El presidente del Gobierno intervino en el Círculo de Bellas Artes en un acto junto con Bernardino Lombao, su entrenador personal y autor del libro "Entrenar el cuerpo, mejorar la vida”.
En un ambiente de bromas sucesivas entre los asistentes, el jefe del Ejecutivo elogió la trayectoria deportiva de Lombao y la conversación que hace cinco años le llevó a comprometerse a seguir un plan físico marcado por él. Comentó que Bush le preguntó si seguía haciendo ejercicio físico todos los días, una práctica que llevó a ambos a compartir algunas carreras en las veces que han estado juntos en Madrid o en Camp David. Los líderes mundiales envidian al as del esquí de fondo, el paddle y el atletismo de élite.
Entre las risas de los asistentes, Aznar contó otra anécdota referida al momento en el que Lombao le informó de que iba a publicar un libro y le preguntó si estaría dispuesto a participar en su presentación. Al contestarle que sí, explicó que su preparador físico le advirtió de que el libro se lo iba a publicar la editorial Santillana, que al formar parte del Grupo PRISA podía hacer que el presidente del Gobierno meditara su respuesta.
No hay problema: "Si tú has escrito un libro y te lo editan, no te preocupes por lo demás, que lo demás no es problema", le dijo Aznar. Así que allí estaba, en el Círculo de Bellas Artes, con su entrenador, sin rivales y presentando un libro de Santillana.
"La continuidad, el esfuerzo y el trabajo es lo más importante", subrayó Aznar, quien aseguró que no conoce nada que pueda lograrse sin esforzarse ni trabajar, y lo que se pueda conseguir cree que no merece la pena. En el acto, al que asistió la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella, estuvieron presentes, entre otros, personajes del mundo deportivo como Francisco Fernández Ochoa, Gregorio Benito, Colomán Trabado, Juan de Dios Román o Coral Bistuer. Todos ellos humillados por la inalcanzable marca atlética del presidente.
Eso no es nada. Lo explicaba él mismo con una abierta sonrisa ladeada: “Entonces yo pongo los pies encima de la mesa y le digo: diez kilómetros en cinco minutos y veinte segundos”. “Por una vez, somos más poderosos que el presidente Bush”, añadió. Por encontrar una marca más modesta que la del plusmarquista mundial etíope podríamos citar la del español Fabián Roncero, que el 4 de abril de 1998 en Lisboa necesitó 27 segundos, 14 minutos y 44 centésimas. El récord de España. A años luz de la marca de nuestro presidente.
En el Círculo de Bellas Artes y con la editorial Santillana
No acababan ahí las demostraciones de que Aznar está en un momento energético inalcanzable para el resto de los mortales. El presidente del Gobierno intervino en el Círculo de Bellas Artes en un acto junto con Bernardino Lombao, su entrenador personal y autor del libro "Entrenar el cuerpo, mejorar la vida”.
En un ambiente de bromas sucesivas entre los asistentes, el jefe del Ejecutivo elogió la trayectoria deportiva de Lombao y la conversación que hace cinco años le llevó a comprometerse a seguir un plan físico marcado por él. Comentó que Bush le preguntó si seguía haciendo ejercicio físico todos los días, una práctica que llevó a ambos a compartir algunas carreras en las veces que han estado juntos en Madrid o en Camp David. Los líderes mundiales envidian al as del esquí de fondo, el paddle y el atletismo de élite.
Entre las risas de los asistentes, Aznar contó otra anécdota referida al momento en el que Lombao le informó de que iba a publicar un libro y le preguntó si estaría dispuesto a participar en su presentación. Al contestarle que sí, explicó que su preparador físico le advirtió de que el libro se lo iba a publicar la editorial Santillana, que al formar parte del Grupo PRISA podía hacer que el presidente del Gobierno meditara su respuesta.
No hay problema: "Si tú has escrito un libro y te lo editan, no te preocupes por lo demás, que lo demás no es problema", le dijo Aznar. Así que allí estaba, en el Círculo de Bellas Artes, con su entrenador, sin rivales y presentando un libro de Santillana.
"La continuidad, el esfuerzo y el trabajo es lo más importante", subrayó Aznar, quien aseguró que no conoce nada que pueda lograrse sin esforzarse ni trabajar, y lo que se pueda conseguir cree que no merece la pena. En el acto, al que asistió la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella, estuvieron presentes, entre otros, personajes del mundo deportivo como Francisco Fernández Ochoa, Gregorio Benito, Colomán Trabado, Juan de Dios Román o Coral Bistuer. Todos ellos humillados por la inalcanzable marca atlética del presidente.
