L D (EFE)
Los restos mortales del guardia civil asesinado han sido incinerados en el tanatorio de Cabueñes, en Gijón, y las calles de Langreo han sido escenario de una manifestación de condena convocada por el Ayuntamiento. El féretro, cubierto con la bandera de España y el tricornio del guardia asesinado, fue portado hasta el interior del templo por agentes de la Benemérita y del Cuerpo Nacional de Policía, entre aplausos, "vivas" a la Guardia Civil y gritos de "asesinos" dirigidos a los autores del atentado. Además de Aznar, asistieron a la ceremonia el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces; el ministro del Interior, Ángel Acebes; el secretario general del PP y ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas; el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares.
Manifestaciones en toda España
Por la mañana, el ministro de Interior, Angel Acebes, ha impuesto la Cruz al Mérito al cabo de la Guardia Civil, antes de que la última víctima mortal de ETA fuera trasladada desde Pamplona hasta su Asturias natal. Antes del traslado, el arzobispo de Pamplona ofició un responso en la comandancia por el alma del agente asesinado.
Juan Carlos Beiro, nacido hace 32 años en Sama de Langreo, casado y con dos mellizos de seis años, falleció tras la explosión de una bomba-trampa, cargada con unos 15 kilos de explosivo y colocada junto a una pancarta en una carretera, en un atentado en el que también resultaron heridos otros cuatro agentes. Tras el funeral, el cuerpo de Juan Carlos Beiro será enterrado en el cementerio de Langreo.
Miles de ciudadanos se concentraron este miércoles en silencio ante las puertas de los ayuntamientos de sus ciudades y otras instituciones para condenar el último atentado de ETA. En Leiza, medio centenar de personas de los 3.000 habitantes de la localidad se concentraron en silencio durante quince minutos en la plaza del Ayuntamiento, regido por Batasuna, en un acto que contó con dos consejeros del Gobierno navarro y, tras el cual, los presentes se trasladaron hasta el cuartel de la Guardia Civil, dónde corearon vivas y gritos de apoyo al instituto armado.
El asesinato de Beiro es el segundo que en poco más de un año ETA perpetra en la localidad navarra de Leiza, ya que el 14 de julio de 2001 murió el concejal de UPN José Javier Múgica al estallar una bomba adherida a su coche.
Manifestaciones en toda España
Por la mañana, el ministro de Interior, Angel Acebes, ha impuesto la Cruz al Mérito al cabo de la Guardia Civil, antes de que la última víctima mortal de ETA fuera trasladada desde Pamplona hasta su Asturias natal. Antes del traslado, el arzobispo de Pamplona ofició un responso en la comandancia por el alma del agente asesinado.
Juan Carlos Beiro, nacido hace 32 años en Sama de Langreo, casado y con dos mellizos de seis años, falleció tras la explosión de una bomba-trampa, cargada con unos 15 kilos de explosivo y colocada junto a una pancarta en una carretera, en un atentado en el que también resultaron heridos otros cuatro agentes. Tras el funeral, el cuerpo de Juan Carlos Beiro será enterrado en el cementerio de Langreo.
Miles de ciudadanos se concentraron este miércoles en silencio ante las puertas de los ayuntamientos de sus ciudades y otras instituciones para condenar el último atentado de ETA. En Leiza, medio centenar de personas de los 3.000 habitantes de la localidad se concentraron en silencio durante quince minutos en la plaza del Ayuntamiento, regido por Batasuna, en un acto que contó con dos consejeros del Gobierno navarro y, tras el cual, los presentes se trasladaron hasta el cuartel de la Guardia Civil, dónde corearon vivas y gritos de apoyo al instituto armado.
El asesinato de Beiro es el segundo que en poco más de un año ETA perpetra en la localidad navarra de Leiza, ya que el 14 de julio de 2001 murió el concejal de UPN José Javier Múgica al estallar una bomba adherida a su coche.

