L D (EFE)
En una rueda de prensa, el delegado gubernativo en Melilla ha dicho que esta decisión está respaldada por el Ministerio de Interior porque los apedreamientos, empujones y maltrato a los policías y guardias civiles se producen "prácticamente a diario", algo que Esteban no está "dispuesto a consentir". Por ello aseguró que "si atacan a un policía o a un guardia civil, los cierro" y pidió a los ciudadanos marroquíes de esas localidades fronterizas "que son los que se benefician del tránsito" que impidan con su "reprobación social" los ataques a los agentes porque "serán ellos los que saldrán perdiendo" si se cierran estos puestos fronterizos.
No obstante, Arturo Esteban agradeció la colaboración que presta Marruecos en la lucha contra la inmigración ilegal, pero pidió a este país que evite que los inmigrantes clandestinos se instalen en el monte Gurugú, cercano a la ciudad española, donde esperan para cruzar la frontera. Los inmigrantes, mayoritariamente subsaharianos, viven en cuevas en este monte, donde han llegado a superar el millar, y por la noche bajan hasta el perímetro fronterizo entre Marruecos y Melilla para intentar atravesarlo, aunque en la mayoría de las ocasiones son interceptados por la Guardia Civil y devueltos al país vecino.
Esteban alabó el trabajo de los guardias civiles en el perímetro fronterizo, donde contienen una "alta" presión migratoria, y aseguró que "la mayoría de las noches los mandos la pasan en vela" por este asunto. Por ello dijo que aunque Marruecos "nunca" ha dejado de colaborar en la lucha contra la inmigración ilegal y desarrolla "actuaciones intermitentes, con altibajos", deteniendo a grupos de estas personas, opinó que "las operaciones deberían ser más expeditivas, como ayudarnos a que los inmigrantes no vuelvan al Gurugú".
No obstante, Arturo Esteban agradeció la colaboración que presta Marruecos en la lucha contra la inmigración ilegal, pero pidió a este país que evite que los inmigrantes clandestinos se instalen en el monte Gurugú, cercano a la ciudad española, donde esperan para cruzar la frontera. Los inmigrantes, mayoritariamente subsaharianos, viven en cuevas en este monte, donde han llegado a superar el millar, y por la noche bajan hasta el perímetro fronterizo entre Marruecos y Melilla para intentar atravesarlo, aunque en la mayoría de las ocasiones son interceptados por la Guardia Civil y devueltos al país vecino.
Esteban alabó el trabajo de los guardias civiles en el perímetro fronterizo, donde contienen una "alta" presión migratoria, y aseguró que "la mayoría de las noches los mandos la pasan en vela" por este asunto. Por ello dijo que aunque Marruecos "nunca" ha dejado de colaborar en la lucha contra la inmigración ilegal y desarrolla "actuaciones intermitentes, con altibajos", deteniendo a grupos de estas personas, opinó que "las operaciones deberían ser más expeditivas, como ayudarnos a que los inmigrantes no vuelvan al Gurugú".
