La propuesta de Chirac y Schröder de crear un núcleo militar europeo al margen de la OTAN es la noticia que más editoriales suscita en la prensa de este miércoles. Tanto El Mundo como La Razón se muestran partidarios de la iniciativa, si bien critican la forma unilateralista con la que han procedido sus impulsores. La Vanguardia desarrolla un aséptico y poco comprometido editorial que se limita a constatar que la “división continúa”. ABC, por su parte, es el unico diario que lo critica, en la forma y en el fondo, calificándolo de “brindis al sol”. Finalmente, El País no comenta la noticia, aunque tratándose del principal vocero del Eje franco-alemán en nuestro país, suponemos que respaldará la iniciativa que tanto rechazo ha provocado en el Gobierno español.
ABC considera que la cumbre de Bruselas entre Francia, Alemania, Bélgica y Luxemburgo “supone un paso más en la debilitación de los lazos trasanlánticos que tan mal parados quedaron tras la intervención aliada en Irak. Los países convocantes y asistentes a esa reunión en la capital belga —destaca ABC— fueron precisamente los únicos en la Europa comunitaria que se opusieron a dicha intervención.
ABC quita importancia a esa iniciativa “desde el punto de vista militar”, al señalar que “ni las estructuras comprometidas por los países asistentes ni la posición estratégica de ninguno de ellos puede suponer una alternativa a la OTAN ni el embrión de un nuevo bloque militar influyente frente a EE UU y sus aliados en Europa”.
“Desde el punto de vista político es otra cosa. Persistiendo en el error —señala con acierto y valentía ABC—, franceses y alemanes se empeñan en seguir intentando construir un cierto poder continental que acomode el proyecto europeo a sus intereses, a su visión estratégica y a sus zonas de influencia, en especial en Oriente Próximo y África, donde Francia defiende posiciones exclusivas y en discrepancia con sus aliados en otros terrenos.”
ABC argumenta que “la incapacidad de Francia y Alemania para controlar sus galopantes déficit públicos, por encima de lo permitido en el Plan de estabilidad de la UE, convierten la propuesta en una mera expresión de voluntades imposible de llevar a la práctica”.
El Mundo, por el contrario, considera que la propuesta puede ser interpretada como un “esfuerzo de integración defensiva de la UE —que es un objetivo importante y positivo en sí— ha sido siempre visto con prevención desde Norteamérica”. Y es que, para El Mundo, “lo de verdad desafortunado es que sólo cuatro países, y además los cuatro del mismo lado de la actual fractura política en la UE, se arroguen la representación comunitaria”.
La Razón, aún es más entusiasta con la iniciativa franco-alemana, al señalar que “lo cierto es que los cuatro no carecen de razón y quizá sea la propia OTAN, por su eficacia, el factor que ha mantenido en un segundo fila, por no urgente, la necesidad de una política militar netamente continental. De tener éxito su propuesta —insiste La Razón—la UE tendría su propia fuerza militar independiente y la OTAN seguiría como expresión
Ya ven. Si La Razón considera que, desde el punto de vista defensivo, la OTAN ha mostrado su eficacia, ¿por qué se habla de “necesidad” de “una política militar netamente continental” que, además, los bolsillos europeos no están disposición de sufragar?
El caso es que para La Razón “sólo cabe esperar que el proyecto logre unir a los otros once miembros de la UE (y a los diez que están a punto de ingresar— bajo la necesaria bandera de la unidad, en lugar de ahondar en una fractura que sólo beneficiaría a los enemigos de una Europa fuerte”.
Vamos, que lo que tienen que hacer la inmensa mayoría de los países europeos es adherirse al Eje franco-alemán. Si no lo hacen, lo único que lograrán es “ahondar en una fractura” que “sólo beneficiaría a los enemigos de una Europa fuerte”.
Que los diarios de izquierda bendigan al Eje franco-alemán, tanto en sus propuestas militares como en las económicas, es lo natural. Pero ya tiene que gozar de buena salud el antiamericanismo de la vieja derecha de nuestro país, para que La Razón, tan servil siempre con el PP, se muestre tan entusiasta con una iniciativa que ha tenido en el Gobierno español a su más firmes críticos. Y es que, pocas mercancías políticas, se venden también como las antiamericanas. Y no sólo en Francia.
Poco importa que Europa deba su existencia política al vínculo trasanlántico. Poco importa que el terrorismo islamista haya demostrado que la necesidad de perpetuarlo se mantiene vigente. Francia, por motivos electoralistas y por complejos de superioridad, se comporta como aquel hidalgo arruinado que no asume la realidad de su circunstancia. Pero no se crean. Aun hay lazarillos que se creen sus disparates. Y corren a servirle.

Prensa franco-alemana
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