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El comisario Villarejo "espió" a Jesús Gil a través de Juan Antonio Roca

La España Inventada de Francisco Marco y Manuel Bravo relata la historia reciente de España a través de la figura del comisario José Villarejo.

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La España Inventada de Francisco Marco y Manuel Bravo relata la historia reciente de España a través de la figura del comisario José Villarejo.
El libro | La España Inventada

"Villarejo espió a tu padre a través de Juan Antonio Roca. El Gobierno de José María Aznar aprovechó su mala salud para atacarle", informamos a uno de los hijos de Jesús Gil en un hotel de Barcelona. "No me extraña", nos respondió lacónico el hijo de Gil, que se deshacía en buenas palabras hacia su progenitor.

Así comienza el capítulo 15 de la obra La España inventada escrita por Francisco Marco, detective y consultor de Inteligencia, y Manuel Bravo Pérez, periodista y escritor. Ambos realizan una investigación minuciosa que revela secretos inéditos sobre el nacimiento de ETA, el golpe de Estado del 23-F, la caída en desgracia de Jesús Gil, las guerras sindicales en el seno de la Policía o los casos de corrupción que siguen siendo noticia en los periódicos e informativos de todo signo político. Eso sí, todos los hechos ocultos de la historia reciente de España se plasman a través de la figura del comisario José Villarejo, el verdadero protagonista.

En este capítulo dedicado al exalcalde de Marbella y expresidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil, encontramos ya un primer titular periodístico: "El comisario Villarejo espió a Jesús Gil a través de Juan Antonio Roca". Los autores relatan cómo el comisario Villarejo captó al famoso exgerente de Urbanismo de Marbella con el objetivo de conocer y truncar los planes de expansión política de Jesús Gil por toda España. Unos planes que como aseguran los autores supondrían el principio del fin del propio Gil, al situarse en la diana del Gobierno que entonces dirigía José María Aznar.

En febrero de 1999, Juan Antonio Roca, gerente de urbanismo del Ayuntamiento de Marbella y hombre de confianza de Jesús Gil, llegó a la sede del Partido Popular para informar de los planes del alcalde en las siguientes elecciones autonómicas. Oculto entre las sombras que proyectaba el aparcamiento de la calle Génova, tomó el ascensor privado hacia la planta noble del edificio junto con Luis Vicente Moro, delegado del Gobierno en Ceuta y persona cercana al presidente José María Aznar.

Roca iba a traicionar a Jesús Gil, a pesar de que a su lado había conseguido una fortuna de más de doscientos cincuenta millones de euros entre coches de lujo, propiedades y obras de arte. El gestor había constituido una sociedad, Planeamiento 2000 S. L. y había puesto su oficina en frente del Club Financiero de Marbella. Por aquel lugar, una especie de segundo gobierno de la ciudad, debía pasar a pagar cualquier persona que deseara realizar una actividad empresarial en Marbella. Villarejo lo había captado poco antes de que el imperio Gil saltara por los aires. Le había prometido que si «ayudaba», los populares podían concederle «impunidad».

Según el relato de Marco y Bravo documentado con notas redactadas por el propio Villarejo y con testimonios exclusivos de primera mano, Juan Antonio Roca se reunió con la cúpula del Partido Popular y los máximos representantes del partido a nivel interno le trasladaron una profunda preocupación "por la creciente expansión de Gil y su temor por la posible conquista de las ciudades de Ceuta y Melilla".

Hubo otras tres reuniones de ese tipo. Sin embargo, no pudieron parar la llegada del GIL a Ceuta y Melilla en 1999 con Antonio Sampietro y Cris Lozano como cabezas de cartel respectivamente en cada ciudad. El programa electoral de ambos era una copia del que había llevado a Jesús Gil a la alcaldía en Marbella: policías en cada esquina, limpieza en las calles, obras faraónicas y desprecio a la clase política.

Roca no era concejal del GIL ni ocupaba un cargo político en el organigrama del partido, pero era el auténtico poder municipal en la sombra. Desde la caída en desgracia de Sierra (José Luis Sierra, abogado de Jesús Gil) fue el hombre de máxima confianza de Gil. Villarejo le llamaba el Boxeador, como también le apodó la policía por el parecido de su apellido con el nombre de Rocky Marciano (Rocco). La misión fundamental de Roca era conocer si existía alguna posibilidad para una negociación con Gil, cuya finalidad era que abandonase sus intención política de extenderse por España. Villarejo lo plasmó en sus notas informativas.

La España Inventada aporta al lector informes inéditos y desconocidos sobre Villarejo, todo ello redactado con un gran ritmo narrativo, que nos adentra en la España oscura, la de los espías y la de los agentes encubiertos que hacen el trabajo sucio del Estado. En el capítulo de Jesús Gil, los autores incluyen un interesante informe de Villarejo. Éste consideraba que había que aprovechar la enfermedad de Jesús Gil para derrotarlo políticamente:

«Es criterio de las fuentes consultadas, que el cuadro anímico de Gil (con fuerte "depresión compulsiva") podría aprovecharse de manera positiva en un plazo corto (24 – 48 horas), consiguiéndose con una adecuada negociación, el que finalmente abandone las pretensiones políticas en el ámbito nacional, si a cambio tiene la mínima convicción de que se le quiere dar una retirada honrosa ». La decisión, continúa el informe, «en uno u otro sentido, puede producirse en breves horas, toda vez que Gil debe tomar una decisión inminente, ante la presión que está recibiendo de su equipo de Marbella y la rotunda oposición (de sus propios hijos), a que abandone Madrid para ejercer como alcalde en el momento actual.

¿Quieren saber cómo terminó el espionaje del comisario Villarejo a Jesús Gil a través de Juan Antonio Roca? No se lo desvelaremos, pero lo pueden leer con todo lujo de detalles y disfrutar en La España inventada de Marco y Bravo.

'La España inventada'

La España inventada, tras los pasos de Villarejo es una obra de no ficción que relata los hechos ocultos de la historia de España a lo largo de los últimos 50 años. Francisco Marco y Manuel Bravo Pérez tratan con sumo detalle cada uno de los acontecimientos que han acabado modificando la fisionomía de nuestro país.

Esta obra narra los entresijos de una época esencial para comprender la España de hoy en día. Una época que nos llevó de la dictadura a la Transición para desembocar en la democracia y donde el excomisario José Villarejo ha tenido un papel clave a través de los distintos trajes que ha vestido a lo largo de su vida: policía, sindicalista y empresario.

El libro se detiene en los casos más turbulentos del PSOE y PP, en los días de dispendio público durante la peor crisis económica de nuestra historia, en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, en el funcionamiento de sectas elitistas con apoyo policial o en la aparición de los distintos movimientos independentistas y populistas y las maniobras de cierta parte de la policía ante ellos.

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