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Una superviviente del asesino de Marta Calvo: "Lo denuncié para que no siguiese matando"

La joven se salvó porque se percató de que Jorge Ignacio Palma le había introducido rocas de cocaína en sus partes íntimas, sin su consentimiento.

La joven se salvó porque se percató de que Jorge Ignacio Palma le había introducido rocas de cocaína en sus partes íntimas, sin su consentimiento.
Jorge Ignacio Palma, acusado del asesinato de Marta Calvo y otras dos mujeres. | EUROPA PRESS

La segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Valencia contra Jorge Ignacio Palma, ha estado protagonizada por el testimonio de la primera de las víctimas de las que se tiene constancia. Una prostituta que decidió denunciarle "para que no siguiese matando".

El colombiano, que ha estado condenado previamente por tráfico de drogas, está acusado de acabar con la vida de Marta Calvo y otras dos mujeres, así como de abusar de otras ocho, que pudieron sobrevivir a pesar de que fueron abandonadas tras administrarle cocaína vaginal y analmente en contra de su voluntad. Un extremo que la joven ha relato con todo lujo de detalles.

En su caso, los hechos se remontan a julio de 2018. Palma, al que ella ha calificado de "monstruo" y "asesino" en varias ocasiones -a pesar de las advertencias de la presidenta del tribunal-, llevó una "gran bola" de cocaína al encuentro. Se vieron en local de citas donde la joven prestaba sus servicios como "trabajadora sexual". Posiblemente eso le salvó la vida.

Grandes cantidades de cocaína

Según ha relatado, él -que parecía "una persona tranquila que sabía lo que hacía"- intentó drogarla insistentemente. Tampoco le extrañó, era algo a lo que se tenía que enfrentar continuamente. "A nosotras nos enseñan a fingir que consumimos, solemos tratar con hombres ebrios, drogados o fumados", ha explicado durante su comparecencia.

Pero las intenciones del acusado iban más allá. Le propuso hacerle un masaje con aceite y ella accedió, aunque estaba alerta. "Vi que llevaba la mano cerrada", destaca. Pasados unos minutos, "sentía el corazón rápido" y "sudores fríos". Se sentía mal y decidió darse una ducha. Es en ese momento cuando se percata de que le había introducido pequeñas rocas de cocaína sin su consentimiento. "Me pidió hacer el 69 y ahí fue cuando me introdujo droga en las partes íntimas, la vagina y el ano".

La joven salió de la habitación con la excusa de ofrecerle una copa a su cliente y aprovechó para contarle lo sucedido a la responsable del prostíbulo, a la que ella llama "mami". Ésta no le hizo demasiado caso, así que decidió volver a la estancia en la que estaba manteniendo relaciones íntimas con el acusado. Cuando regresó, él le pidió que le practicase sexo oral y es cuando se da cuenta de que también se había impregnado sus genitales con cocaína.

Ella empezó a atar cabos y cayó en que "había echado algo en mi bebida". Había escuchado "algo parecido a cuando se rompe una cápsula" y "noté como arena". En ese momento, relata, "me fui a la cocina a por un cuchillo y le dije: usted me mata pero se viene conmigo". La "mami" le dejó salir ante su insistencia y él se marchó. Eso sí, antes: "me dio un beso en la frente y dijo: pobre chica, cómo le gusta la droga".

La vulnerabilidad de las víctimas

Así el acusado restó importancia a lo sucedido ante la responsable del prostíbulo y se sacudía de encima una posible acusación por drogar a la mujer en contra de su voluntad. La "especial vulnerabilidad" de las trabajadoras sexuales ante este tipo de situaciones es evidente. Precisamente, este fue un punto de los que destacaron -durante la primera sesión del juicio- tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares.

En el caso de esta joven, se libró de la muerte por muy poco. Tras los hechos relatados, se cambió se ropa -"como pude", destaca-, se fue al hospital y una vez allí se desmayó. "Me dijeron que cinco minutos más y hubiese muerto", asevera la víctima, que asegura reconocer al acusado.

La clave puede estar en lo que han declarado este martes los doctores del Instituto de Medicina Legal (IML) de Valencia que han comparecido como peritos. Según han explicado, las jóvenes que sufrieron intoxicaciones tras los encuentros sexuales con el acusado posiblemente estuvieron expuestas a alguna otra sustancia, además de la cocaína.

Es su conclusión tras observar los atestados policiales y comprobar que varias de las supervivientes refirieron reacciones de adormecimiento o desmayos, ya que la cocaína suele producir justo el efecto contrario. "Es un estimulante", han resaltado. Creen que la droga podía estar adulterada o mezclada con algún otro tóxico.

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