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El yihadismo muta en España: pierde poder operativo pero encuentra fanáticos autoadoctrinados

Solo se han detectado dos casos que sí estaban integrados en redes organizativas terroristas: uno de Hezbollah y otro de Tehreek-e-Labbaik Pakistan.

Un furgón de la Policía Nacional se lleva a un detenido, a 20 de enero de 2026, en Ferrol, A Coruña, Galicia (España). | Gustavo de la Paz / Europa Press

El marco organizativo del yihadismo se ha convertido en algo prácticamente residual en las prisiones españolas, ya que el terrorismo islámico ha perdido ese poder y ahora se centra en colocar su marco ideológico para conseguir adeptos. Aun así, estos cada vez son menos y su poder pragmático para realizar amenazas reales es menor.

Así se desprende del estudio elaborado por el Observatorio Penitenciario sobre Yihadismo 2025, elaborado por Salvador Berdún, director del Departamento de Estudios de ACAIP. En este análisis, el sindicato penitenciario analiza los casos relacionados con el terrorismo yihadista que se han detectado a lo largo del pasado año. El informe no aborda el fenómeno yihadista en su conjunto, sino aquellos casos que han culminado en ingreso efectivo en el sistema penitenciario español.

En este contexto, se ha revelado que, actualmente, las organizaciones yihadistas funcionan mayoritariamente como marcos ideológicos de referencia y no como estructuras operativas entre los internos ingresados en prisión. El yihadismo habría perdido, en este sentido, la mayoría de su poder organizativo y, por tanto, no representa grandes amenazas dentro de prisión, ya que los presos no se encuentran organizados.

En concreto, DAESH continúa siendo la principal organización de referencia entre los ingresos registrados durante el año. Sin embargo, en la mayoría de los casos analizados esta referencia se traduce en conductas de autoadoctrinamiento, adoctrinamiento o enaltecimiento del terrorismo, sin que exista pertenencia orgánica ni integración en redes estructuradas. Es decir, que los actuales yihadistas son llamados a unirse a la ideología, pero no cuentan con entrenamiento ni directrices en sus tentativas homicidas.

Es por ello, según han explicado otras fuentes a Libertad Digital, que la mayoría de los atentados que se viven en Europa son espontáneos, poco preparados y con menor número de víctimas mortales. Aun así, se tratan de atentados que podrían calificarse de fáciles de cometer, como ataques con arma blanca o atropellos, por lo que el número de atentados de menor calado podría aumentarse en los próximos años si el yihadismo consigue más adeptos a raíz de su marco ideológico, que es expuesto en redes sociales.

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Respecto al informe de ACAIP, señala que, desde el punto de vista penitenciario, DAESH actúa fundamentalmente como un referente simbólico e identitario, vinculado al consumo de propaganda y a procesos de radicalización individual. Otras organizaciones, como Al Qaeda, aparecen de forma puntual y residual en los expedientes analizados.

Aun así, se han detectado dos casos concretos, dentro del conjunto de ingresos en prisión registrados en España, que implican que va más allá del plano ideológico. Uno de ellos está vinculado a Hezbollah, en el ámbito de actividades logísticas, y el otro a Tehreek-e-Labbaik Pakistan, relacionado con actividades de financiación. Ambos supuestos son excepcionales y no permiten identificar patrones estables ni redes operativas consolidadas en el ámbito penitenciario.

Asimismo, el estudio subraya que la reducción del número de ingresos en prisión no implica una desaparición del fenómeno, sino una transformación del perfil de los internos por terrorismo yihadista en España.

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