
En la larga jornada en el Congreso de este miércoles, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, y la diputada Cayetana Álvarez de Toledo protagonizaron uno de los rifirrafes más intensos. La popular habló de los negocios de Zapatero y Albares respondió lamentando su "obsesión" con el expresidente y las "insinuaciones". "El expresidente Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein y yo no vengo aquí a traer ninguna acusación", deslizó.
Tras estas palabras, la fundación FAES presidida por el expresidente del Gobierno ha emitido una anotación, Los papelones de Albares, que retrata la gestión del ministro en política exterior y sus logros desde el nombramiento. Entre ellos, cita:
"El uso del Falcon como atrezzo, para retratarse fingiendo despachar con un Sánchez disfrazado de "icono" con gafas;
"La desconcertada confusión, entre la adolescencia tiktokera, de diplomáticos con mayordomos"
"La invocación del derecho internacional según criterios desvergonzadamente oportunistas (Gaza/Sáhara)
"La práctica intensiva de una diplomacia de pasarela que subordina el interés nacional a la imagen partidista (anfitriones OTAN en el Prado/disidentes esquinados en La Haya).
"La cesión de embajadas para camuflar extorsiones como operaciones humanitarias (caso Edmundo González)"
"Y más recientemente, la promoción de la diversidad lingüística en la Unión como prioridad política europea, aplicándose, con frenesí babélico, a satisfacer chantajes secesionistas, con grave riesgo para la salud física y mental de traductores hacinados".
"Debemos al ministro una política abonada a la impostura y el disfraz, que bate récords de desprestigio internacional hasta haber logrado alcanzar, por fin, el grado cero de relevancia exterior", sentencia el artículo que luego alude irónicamente al episodio del Congreso. "Tan brillante trayectoria quedó un poco empañada", dice; "Esconderse tras la inmunidad parlamentaria para lanzar insinuaciones calumniosas no es propio de nuestro rimbombante y arrojado canciller. Lo de contestar a las preguntas de la oposición con un "también Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein y yo no vengo aquí a traer acusaciones" es elevar el pellizco de monja a categoría política", apunta.
Según FAES, "esa hipócrita timidez podría comprometer la imagen del Gobierno como campeón del progreso y dique global de la marea reaccionaria". "No hay que andarse con perífrasis", señala la fundación, animando a Albares a acusar más directamente: "Si se cree que la mención de dos apuntes postales basta para sugerir que Aznar encubría o encargaba actividades ilícitas y/o inmorales, dígase por derecho. Si eso lo sostuviera alguien aforado, todos tendríamos, además, la oportunidad de aprender mucho: por ejemplo, acerca de la tramitación de suplicatorios en España".
Los apuntes postales a los que alude, incluidos en los documentos publicados por la Administración de Donald Trump, son una factura de la compañía FedEx de un paquete de unos 220 gramos enviado por Epstein y su entonces pareja, Ghislaine Maxwell, el 2 de septiembre de 2003 desde Nueva York a La Moncloa a los destinatarios "presidente y Ana Aznar".
El segundo paquete, que pesaba alrededor de 360 gramos, se envió desde la misma dirección pero a la oficina de la fundación FAES la calle Juan Bravo de Madrid el 5 de mayo de 2004.
Este miércoles, Cayetana Álvarez de Toledo sostuvo que Aznar no conoció a Epstein y fuentes próximas al expresidente citadas por Europa Press insisten en ello hoy: "Ni idea. No conoce a ese señor de nada".
