
El Rey Felipe VI ha defendido la necesidad de seguir recordando a todas y cada una de las casi mil víctimas mortales de la banda terrorista ETA, apuntando a que "la memoria no es una forma de revancha" sino que es un "deber cívico", al tiempo que también ha lamentado que "cuesta creer que todavía haya quien lo justifique y no condene la barbarie de ETA". Lo ha hecho durante su intervención en el acto con el que la Universidad Autónoma de Madrid ha rendido homenaje al jurista y profesor Francisco Tomás y Valiente en el 30 aniversario de su asesinato por la banda terrorista ETA.
"La memoria no es una forma de revancha, ni una lista inagotable de agravios, ni una rémora para el progreso. La memoria es un deber cívico. No podemos vivir, no podemos convivir, sin la memoria", ha insistido. Según Felipe VI, "esa es una lección que nuestros jóvenes, que afortunadamente no vivieron esa España, deben aprender y tener siempre muy presente, y para eso debemos enseñársela".
"Goteo de atentados terroristas"
"El asesinato de un profesor en su despacho de la facultad causó una enorme conmoción", ha subrayado el monarca, quien fue alumno de Tomás y Valiente durante su paso por la UAM, reconociendo que aquellos "eran tiempos muy duros, donde la sociedad se enfrentaba con cruda realidad a la barbarie en forma de goteo de atentados terroristas".
Aquel "fue un acto de singular brutalidad, de sinrazón sin límites, orientado a sembrar el terror en estado puro", ha valorado Felipe VI, recordando que el propio Tomás y Valiente defendía que "cada vez que matan a uno, nos matan a todos un poco".
Por otra parte, también ha querido recordar el movimiento de protesta que generó el "cobarde asesinato" de Tomás y Valiente el 14 de febrero de 1996. "Miles de personas se manifestaron por las calles de Madrid con las manos pintadas de blanco, al unísono y pacíficamente, como signo de su repulsa y de la limpieza de sus intenciones", ha resaltado.
Este acto coincide con la liberación reciente de varios presos etarras, que han visto como van a poder disfrutar del régimen de semilibertad. Es el caso de Asier Arzalluz, asesino de López de Lacalle o de Txeroki, que se suma a los más de 30 etarras beneficiados desde la cesión de prisiones de Sánchez al Gobierno vasco.




