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Las grabaciones del 23-F destapan órdenes de "tirar a matar" durante la toma de TVE

Una conversación telefónica desclasificada detalla instrucciones con munición real y la movilización de una unidad militar en Prado del Rey.

El teniente coronel Tejero, armado, irrumpe en el Congreso. | Cordon Press

Entre los papeles desclasificados estos días sobre el 23 de febrero de 1981 hay uno que, por sí solo, desmonta cualquier intento de seguir hablando de improvisación, nervios o meras fanfarronadas militares. No es un informe, ni una nota interna, ni una reconstrucción posterior: es la transcripción literal de una conversación telefónica mantenida el 24 de febrero entre un soldado y una persona de su entorno. Y lo que se escucha ahí es simple y brutal.

El documento lleva por título Conversaciones telefónicas de la unidad militar El Pardo y forma parte del material publicado en la web de la Moncloa tras el acuerdo del Consejo de Ministros de desclasificar toda la documentación en poder del Gobierno sobre el intento de golpe de Estado liderado en el Congreso por el teniente coronel Antonio Tejero.

En esa llamada, el soldado —identificado como "John" en la transcripción, aunque todo indica que se trata de Jon, por el uso de construcciones propias de hablantes vascos— relata su participación en la ocupación de la sede de Televisión Española en Prado del Rey. Explica que su unidad permaneció allí la tarde del día 23 y "toda la noche", desplegada en apoyo del golpe.

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Una movilización disfrazada

La conversación deja claro que la operación no se presentó como lo que era. A los soldados se les ordenó preparar los petates "como para ir de maniobras". Una vez en Televisión Española, se les prohibió hablar con nadie. Desde ese momento, el control del ente público permitió la emisión de marchas militares mientras se consolidaba el despliegue.

El soldado explica que no sabe si su capitán formaba parte del complot, aunque reconoce que este recibía instrucciones "del coronel y estos", sin precisar más. Su preocupación, en ese momento, es otra: están agotados, asfixiados y sin haber dormido nada desde que comenzó la operación.

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La orden explícita

Lo verdaderamente relevante aparece cuando describe las instrucciones recibidas para actuar ante cualquier resistencia. La orden del capitán fue clara y directa: "El primer tiro al aire y el segundo a dar, con los cargadores metidos y ni seguro ni nada". No se trataba de intimidar, sino de disparar si era necesario.

A la pregunta de si su superior estaba especialmente alterado durante la toma de TVE, la respuesta resume el clima de aquellas horas: "Fíjate, pues ‘tirar a matar’, con eso ya te lo he dicho". No hay matices ni intentos de suavizar lo ocurrido.

La noche del miedo

Tras abandonar Prado del Rey "a las diez o diez y pico", la tensión no desapareció. La unidad permaneció desplegada durante toda la noche en un campo de fútbol, junto a carros y tanques. El miedo continuó hasta bien entrada la madrugada.

A las tres y media se produjo un nuevo conato de salida desde el regimiento, que finalmente no se ejecutó. Según relata el propio soldado, el coronel debió recibir órdenes de no mover a la unidad. "Si llamó el rey aquí, creo, aquí al cuartel", comenta, apuntando a una posible intervención directa para frenar el movimiento.

Pese a ello, Jon teme que lo sucedido no haya sido más que "una toma de contacto" y augura que "se va a armar gorda". Su interlocutor intenta tranquilizarle con una frase coloquial: "No, les ha salido rana, majo".

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