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La batalla interna entre Sáenz de Santamaría y Cospedal se agudiza

Las partes toman posiciones ante la crisis interna. A Cospedal la acusan de falta de coordinación y comunicación. A Santamaría de ponerse de perfil.

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Las partes toman posiciones ante la crisis interna. A Cospedal la acusan de falta de coordinación y comunicación. A Santamaría de ponerse de perfil.
Cospedal y Santamaría, en un acto de partido celebrado en la sede nacional | Archivo

"¿Quién ha ganado esta vez, Soraya o Cospedal?". La pregunta se repite en los círculos internos, apartando momentáneamente del diagnóstico a Mariano Rajoy, cada vez que acontece un suceso relevante para el partido. Y barones autonómicos y altos cargos apuntan a que la pugna, ya histórica, entre la vicepresidenta y la secretaria general se ha agudizado tras la hecatombe electoral en Andalucía.

Las protagonistas insisten en que no hay problema entre ellas, pero cuesta ver una foto de ambas juntas, y más aún de distendida charla. En la campaña de la andaluzas, se organizó en Sevilla un acto de mujeres del PP en el que "juntas pero no revueltas" -según afirmaron en su momento los organizadores- se iban a reencontrar. Pero Soraya Sáenz de Santamaría se cayó de la convocatoria -tenía gripe-, y el murmullo sobre su enemistad con María Dolores de Cospedal recorrió toda la sala. Para rematar, Juan Manuel Moreno -declarado Sorayo- llegó tarde y no estuvo para recibir a la número dos.

El destrozo electoral en la región del sur y su repercusión a nivel nacional -tal y como avanzó este diario, Rajoy ha convocado al máximo órgano entre congresos el próximo martes- ha agrandado la brecha, en tanto en cuanto se buscan culpables y se reclaman soluciones urgentes para evitar un drama político en las vendieras citas electorales. Y los entornos de ambas dirigentes están moviendo sus fichas, también de cara a lo que pueda estar por llegar.

En un importante sector del Gobierno -también algunos barones-, apuntan directamente a Cospedal como parte del problema. Creen que ha dejado descuidado su "enorme responsabilidad" al frente de la Secretaría General para centrarse en Castilla-La Mancha y que no ha coordinado ni comunicado. "Está desaparecida, ¿cuánto hace que no comparece en Génova13?", en voz de un líder autonómico, que añade que se han desatendido a las estructuras regionales. "Si no eres amigo, tienes un problema", acusa, decantándose a favor de la portavoz del Gobierno. El pulso "lo está ganando Soraya".

Según fuentes consultadas del entorno del presidente, Rajoy y Cospedal convinieron en que la prioridad era atar la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha -el último sondeo interno la confirmaría- frente al partido, si bien la número dos ha seguido ejecutando las órdenes del jefe, por ejemplo en la designación de los candidatos autonómicos y locales. Para reforzar la comunicación, se nombró portavoz de campaña a Pablo Casado, cada vez con más predicamento interno pero por debajo de Carlos Floriano. Si bien, los críticos de Cospedal entienden que no es suficiente, que Génova está desatendida, y que habría que ejecutar cambios. Y, de nuevo, algunos apuntan a la figura de un coordinador "con poder de verdad".

Están, no obstante, quienes ven los hechos de forma muy distinta. Y señalan a Moncloa y, más concretamente, a la todopoderosa vicepresidenta. Para empezar, recuerdan que Moreno "fue el candidato de Soraya" frente al de Cospedal, que apostó por José Luis Sanz -actual alcalde de Tomares, hoy alejado de la dirección del PP andaluz-. Incluso se mojó en la campaña ganando gran protagonismo. "Moreno se ha venido arriba, menuda campaña te espera, bonita", le espetó Santamaría a Susana Díaz tras el primer debate televisivo con el candidato popular.

Moreno siempre ha sido del círculo de confianza de Santamaría y Jorge Moragas -asesor clave de Rajoy-, y de ahí que internamente se diera por tocada a Cospedal cuando Rajoy se decantó por él y no por Sanz. Pero, ahora, se reproducen las voces que denuncian que "no era el candidato idóneo" y Esperanza Aguirre llegó a sugerir la idoneidad de que celebrara un congreso extraordinario. El presidente ha cerrado esa puerta: su mandato es que siga liderando el PP andaluz.

En todo caso, y más allá de los vínculos de Santamaría con el candidato regional, una parte de Génova se sigue llevando las manos a la cabeza por la nula comunicación de la dirección con la vicepresidenta, que es quién controla lo que va al Consejo de Ministros. "¿Cómo vamos a apoyar sus decisiones si, a veces, nos enteramos por los medios?", lamentan. Como también se quejan de la política de perfil plano que protagoniza cada viernes, en rueda de prensa, "evitando mojarse". "Se protege más a ella que a Rajoy. Piensa solamente en ella. Y eso, al final, se acabará sabiendo", en voz un parlamentario próximo a Cospedal.

La tirantez ha ido a más, además, porque no pocos cargos ven relación entre las últimas informaciones del diario El País -todas en portada, y apuntando a la difícil situación interna de Cospedal- y la vicepresidenta. "Huele mal. Será verdad o no su influencia allí, pero oler no huele bien". Por si acaso, Agustín Conde, próximo a la secretaria general, avisó esta misma semana: "Si Rajoy quiere seguir siendo presidente más le vale tener a Cospedal". Y aún añadió: "Gracias a ella nos reconocemos en el PP hoy todavía".

"A veces, todo parece girar alrededor de las dos", hacía de resumen un veterano dirigente del PP. Barones autonómicos y locales consultados por este diario admiten que la distancia entre ambas es mucha y que afecta a la actividad ordinaria de la formación. Y los históricos recuerdan que eso no pasaba con José María Aznar, "que llevó el partido a la Moncloa mezclando ambas cosas". Pese a lo cual, la mayoría considera que a estas alturas no habrá grandes cambios. Esto es, que Cospedal seguirá controlando el PP y Santamaría el Ejecutivo. Cabe recordar que Rajoy tomó la decisión de retrasar el congreso nacional hasta el próximo año, tras las generales, y es entonces cuando se reorganiza de forma ordinaria la cúpula.

Este martes, en presencia de sus 400 cargos no convocados en más de dos años, Rajoy intentará transmitir un mensaje de tranquilidad ante la Junta Directiva Nacional. Pedro Arriola le asegura, sondeos internos en mano, que el PP será la principal fuerza política en los comicios de mayo y que irá "bastante bien" en importantes capitales de provincia. Pero la inquietud es máxima. Por poner un ejemplo, la mayoría absoluta no está asegurada en las Islas Baleares.

Tras las sillas vacías del último Comité Ejecutivo, en el que Rajoy evitó la autocrítica elevando las críticas internas, se espera una asistencia masiva de barones autonómicos. Un día antes, su equipo ha preparado a Rajoy una entrevista en RNE inmediatamente después de que se conozcan los datos de paro de marzo, que serán muy buenos. El objetivo es reconducir el debate público, aparcar el ruido interno, y centrar la atención en la economía. "Está siendo una Semana Santa histórica", remarcan en el Ejecutivo, donde se quejan de que ningún portavoz del partido haya dado la cara estos días.

Mientras, Santamaría y Cospedal seguirán moviendo sus hilos. La primera, con todo el poder que le otorga estar en Moncloa teniendo la confianza total de Rajoy. La segunda, intentando mantener la mayoría absoluta el 24M pese a una legislatura de ajustes convirtiéndose así en referente del partido. Según los suyos, cuentan con la confianza de importantes homólogos regional y también de alcaldes clave. Alberto Núñez Feijóo, permanente en la terna como posible sustituto de Rajoy, rompió el miércoles su calculado silencio: "Tenemos un problema".

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