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Rajoy no quiere ir más allá del TC pero Moncloa ya estudia más acciones

El presidente se verá este martes con Sánchez, pero en principio no con Rivera. El miércoles recurrirá al Constitucional tras un Consejo de Ministros.

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Mariano Rajoy no quiere ir más allá del recurso ante el Tribunal Constitucional, pero no descarta tomar cuantas decisiones sean necesarias para salvaguardar la soberanía nacional, la igualdad entre españoles y la legalidad. "El Gobierno que yo presido no va a permitir que esto continúe" y "va a utilizar todos los medios para defender la democracia", dijo minutos después de que el Parlamento catalán rompiera formalmente con España. De nuevo, no quiso mentar el artículo 155 de la Constitución, pero dio a entender que haría uso de él en caso extremo.

Para el presidente, los secesionistas ya han pasado de las palabras a los hechos. Y de ahí que sea el momento que actuar. Su equipo le preparó una declaración institucional en el ayuntamiento de Béjar (Salamanca) para reaccionar en cuanto se supiera el veredicto de la votación de la Cámara regional. Antes, se encerró en un despacho del consistorio para firmar la solicitud urgente -el plazo máximo es de 24 horas- del dictamen del Consejo de Estado, que es preceptivo pero no vinculante antes de presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional. Con la corbata ya puesta -no la llevaba en su paseo por el centro de la localidad, donde se dio un baño de multitudes-, Rajoy se dirigió a la nación para avanzar su hoja de ruta.

Antes incluso de esa escenificación, el jefe del Gobierno ya había descolgado el teléfono para hablar con Pedro Sánchez y citarle este mismo martes en la Moncloa. No aclaró si hará lo propio con Albert Rivera -el tercer actor clave del constitucionalismo, y que pidió un pacto por España que fue descartado-, aunque dio a entender que no. Eso sí, la Moncloa se comprometió a informar y tratar de consensuar con los principales líderes políticos su respuesta.

Mientras Rajoy se vuelve a ver cara a cara con Sánchez, el martes, Soraya Sáenz de Santamaría citará a los secretarios y subsecretarios de Estado para preparar el Consejo de Ministros, que ya el miércoles tendrá el informe del Consejo de Estado en la mesa. Entonces, Rajoy firmará el recurso que supondrá "la inmediata suspensión" de la declaración de desobediencia y todos "sus posibles efectos" y, previsiblemente, volverá a dar la cara ante los medios. Tras ello, cogerá un avión a Malta, donde participará en una cumbre UE-África.

Así, con el presidente en principio fuera de España, el Gobierno atenderá a los movimientos que se produzcan en Cataluña. Según sostienen en privado, la verdadera prueba de fuego. En su breve declaración, con la bandera de España al fondo, Rajoy señaló directamente a Carmen Forcadell. "Vamos a solicitar, además, que la suspensión sea comunicada expresamente a la presidenta del parlamento catalán para que tenga en cuenta que la iniciativa recurrida no tiene ningún valor y no puede tener ninguna consecuencia", avisó. La Moncloa recuerda que la suspensión es automática una vez el Alto Tribunal admite a trámite el recurso, y que éste tiene herramientas propias para actuar.

En este sentido, el Gobierno promete que tiene estudiados todos los posibles escenarios. Si bien, se escudan, "las estrategias se ejecutan no se anuncian". Este diario preguntó directamente a Rajoy por el artículo 155: "He anunciado la primera medida, que es la obligada", contestó, en referencia al TC. Pero después añadió que, aunque quiere evitarlo, no le temblará el pulso a la hora de dar cuantas órdenes sean necesarias para defender la integridad nacional.

El Constitucional "es el primer paso. Me gustaría que fuera el último, pero no depende de quienes defendemos la convivencia, sino del inútil intento de los que la están atacando", fueron sus palabras. Insistió: "Ni Cataluña se va a desconectar de ningún sitio, ni se va a producir ninguna fractura. Nadie tendrá que escoger ni renunciar a su identidad española y europea".

De las palabras de Rajoy se desprende que teme que no vuelva "el sentido común" en Cataluña y tenga que actuar. El Gobierno baraja desde tomar el control de la policía autonómica a cortar el grifo de las ayudas, pero nada de ello se dice públicamente. "Sólo el estado de derecho pero todo el estado de derecho, sólo la democracia pero toda la democracia, sólo la ley, pero toda la ley", resumió el presidente en el salón de plenos del pequeño municipio, a rebosar de periodistas mientras en la calle se amontonaban decenas de vecinos.

El presidente, una vez más, quiso transmitir tranquilidad. Todo va a seguir igual, el país no se va a romper, según su resumen. "Entiendo el hartazgo y la indignación", dijo, para proclamar a renglón seguido la continuidad de una "nación libre y europea" como es la española. "Nos ha costado mucho llegar hasta aquí y vamos a preservar todo lo bueno", aseguró, para volver a señalar los "mecanismos" con los que parará a los que "se han arrogado poderes ilimitados y sin control".

Instantes después de la declaración, pero ya subido a un mitin en la plaza mayor de Béjar, reiteró una vez más que no se quedará de brazos cruzados: "La declaración es un ataque a los sentimientos de millones de personas que se sienten españoles vivan donde vivan, también en Cataluña", zanjó. En el Gobierno y en el PP creen que es bueno que se muestre firme y que busque el consenso ya que, deslizan, ello se verá traducido en las urnas. Y, por primera vez, Rajoy nada dijo de proporcionalidad o moderación. Juan Vicente Herrera, el presidente de Castilla y León, afirmó que le tendrá detrás de él si responde a los "hechos consumados", y destacó: "Es el momento de la firmeza democrática, a mí no me hubieran dejado ir tan lejos. No podría salir a la calle".

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