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Los bulos del independentismo para cuestionar la limpieza de las elecciones

Indra cuenta los votos, se están enviando tarjetas censales falsas para que voten "españoles", se ha inflado el censo con 210.000 personas de fuera...

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Los bulos del independentismo para cuestionar la limpieza de las elecciones
Separatistas | Archivo/EFE

Después de que el 1-O viéramos urnas que se caían al suelo llenas de votos o gente votando cuatro o cinco veces en colegios distintos, los independentistas han defendido que aquello fue un ejercicio de democracia de verdad, no como esa cosa vulgar y española que lleva celebrándose con normalidad desde 1977. En coherencia, las últimas semanas se han apresurado a difundir todo tipo de bulos en las redes para ponerse la venda antes de la herida dudando de la limpieza de las elecciones autonómicas catalanas que se celebran este jueves. Porque unas elecciones que no organicen los políticos independentistas al margen de la ley nunca pueden ser fiables, claro.

Los rumores y los bulos sobre la limpieza de estos comicios han sido tantos que fuentes policiales han confirmado a Libertad Digital que, al contrario que otros años, no se ha activado todavía la parte de la página web de la Generalidad en la que se podrá seguir al minuto el recuento electoral, sino que se hará pocas horas antes del inicio del mismo. El objetivo es evitar que la misma pueda ser clonada y utilizada para fomentar más bulos.

Indra cuenta los votos

Recogiendo el testigo de los desilusionados podemitas tras el fracaso electoral de junio de 2016, una de las principales quejas ha sido que la empresa Indra haya sido agraciada con el contrato para realizar el escrutinio provisional. La idea es que sería una empresa relacionada con la corrupción del PP y sospechosa de todo tipo de desmanes, así que no debería encargarse del recuento y alguno ha sugerido incluso que se encargue a tres empresas distintas.

El problema, claro, es que Indra no hace el recuento. Hace el recuento provisional, el que va actualizándose a lo largo de la noche electoral, a partir de las comunicaciones que recibe de las mesas electorales. Pero el recuento oficial se hace unos días después en las juntas electorales a partir de las actas firmadas por el presidente de la mesa, los dos vocales y los apoderados de los partidos. Tres personas elegidas por sorteo y otras que representan a su partido y que deberían ponerse todas de acuerdo para alterar el resultado.

En realidad, los únicos lugares donde podría haber sospechas sería en pequeñas mesas en entornos rurales, donde hay menos apoderados y puede ser más sencillo que se conozcan y pongan de acuerdo las personas elegidas por sorteo para conformar la mesa. Pero por definición esas mesas tienen pocos votos y, además, dada la distribución del voto en Cataluña, esos hipotéticos tejemanejes favorecerían a los independentistas. Nuestro sistema electoral es bastante robusto, aunque tenga un coste: que nos obliguen a trabajar en una mesa electoral de vez en cuando si resultamos agraciado en el sorteo.

Si Indra se equivocara o alterara a sabiendas los resultados el único efecto sería la mala fama que cogería, con posibles consecuencias negativas cara a próximos contratos dentro y fuera de España. Eso no ha impedido a ERC anunciar que realizará un "escrutinio paralelo" a partir de las actas electorales, lo que ha llevado al delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, a anunciar que el viernes se publicarán en la web todas las actas electorales para que cualquiera pueda realizar los recuentos alternativos que quiera, aunque obviamente sólo será válido el oficial.

Censo inflado y falseado

Varios usuarios han denunciado en redes sociales que les han llegado tarjetas censales de personas que no existen, con sospechosos "apellidos castellanos", que podrían ser utilizadas para cometer un fraude electoral.

Maldito Bulo se propuso investigar estos casos y con paciencia de entomólogo ha logrado esclarecerlos. En el caso del tuit que destacamos, que ha sido retuiteado más de 10.000 veces, las tarjetas censales pertenecen a tres personas que llevan viviendo en esa dirección más de cuarenta años y estaban extrañadas de que no les hubiera llegado en esta ocasión la tarjeta censal.

En el caso de otros tuits con denuncias similares, la razón por la que llegaban tarjetas censales de personas que no vivían en esa casa es porque se trataba de antiguos inquilinos que aún no habían corregido sus datos en el padrón y en algunos casos se trataba de distintos domicilios en el mismo edificio pero con distinta escalera y que por error habían sido introducidas en el buzón equivocado. Algo que sucede en todas las elecciones, pero que sólo en esta ocasión se ha publicitado como una supuesta prueba de fraude electoral.

Ha llegado incluso a circular el bulo, publicitado por el exconsejero de ERC Josep Huguet, de que el censo habría sido inflado en 210.000 personas procedentes de fuera de Cataluña. El problema es que las cuentas se han hecho comparando el censo oficial, cerrado a día 1 de agosto, con el usado para el referéndum ilegal del 1-O, que no tiene ninguna validez ni se sabe de dónde se obtuvo, entre otras cosas porque si se supiera, seguramente más de uno tendría que pagarlo ante los tribunales. Si se compara con el de las anteriores elecciones autonómicas, la diferencia es de 43.270 personas.

La paranoia en la que vive el independentismo desde que se ha dado de bruces con la realidad –aplicación del 155, huida de empresas, etc.– se ha visto reflejada en los bulos sobre la limpieza de estas elecciones autonómicas. Elecciones en las que tendremos la oportunidad de contemplar otra vez cómo se sigue votando masivamente a partidos que han engañado a sus votantes como a chinos con el cuento de que iban a independizarse para crear una república idílica repleta de unicornios.

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