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Susana Díaz sigue tomando nota: Pedro Sánchez quiere controlar las diputaciones andaluzas

Los sanchistas andaluces hablan de cambio de ciclo. El tema no es baladí: los principales apoyos de Díaz en Sevilla están en la Diputación.

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Sánchez besa a Díaz en un acto reciente | EFE

Tras las insinuaciones sobre la sucesión de Susana Díaz vía María Jesús Montero, que ella niega pero que los susanistas no se creen, ahora Pedro Sánchez ha dejado caer que va a dar un nuevo paso para controlar el PSOE andaluz tras las elecciones municipales. Se trata de imponerse en las diputaciones provinciales, un feudo del socialismo andaluz desde 1979. De hecho, durante años, han controlado las ocho y ahora siguen controlando seis de las ocho, con la excepción de Málaga y Almería.

Los sanchistas andaluces hablan ya con claridad de cambio de ciclo y así se lo han comunicado a medios escritos como Diario de Sevilla anunciando que no van a hacer sangre exigiendo la convocatoria de un congreso extraordinario nada más celebrarse las elecciones municipales en la región. Pero sí reconocen que la próxima batalla va a ser qué nombres deben ser los que accedan a la presidencia de las diputaciones que puedan conseguirse tras las elecciones de mayo.

El tema no es baladí porque los principales apoyos de Susana Díaz en Sevilla, por ejemplo, están en la Diputación de Sevilla que rige desde hace años su mano derecha institucional en la provincia, Fernando Rodríguez Villalobos, un gran aliado a la hora de controlar el socialismo sevillano y sus tentáculos locales. Lo mismo hacen otros presidentes de Diputaciones. En Huelva, otro ejemplo, es el cuñado de su número dos, Mario Jiménez, Ignacio Caraballo, por cierto, imputado en un procedimiento judicial a punto de llegar a la fase de juicio oral sin que se espere dimisión alguna.

Los Estatutos Federales, en su título VII, aluden a los Procedimientos Electorales. En su artículo 66 se refiere a los criterios de elaboración de las candidaturas y se refiere expresamente a Diputaciones Provinciales y elecciones locales e incluso a entidades locales menores.

Pero en el Reglamento Federal de Desarrollo de los Estatutos Federales, en su artículo 313, se dice con claridad que es la Comisión Ejecutiva Federal la que establecerá el calendario de elección de los candidatos a presidencias de diputación y diputados provinciales.

En el artículo siguientes, el 314, se determina que serán las Ejecutivas provinciales las que elaboren una propuesta de candidatura a la presidencia de las diputaciones, previas consultas con los miembros electos y la Ejecutiva regional que dirige Susana Díaz. La propuesta, que debe ser resultado de "votación personal y secreta en el comité provincial", pasa a la comisión autonómica de listas.

Sin embargo, finalmente en el mismo artículo punto 3 dice textualmente: "La Comisión Federal de Listas aprobará la propuesta presentada o realizará y aprobará una nueva propuesta de candidatura, dando cuenta de su dictamen al Comité Federal para su ratificación". Es decir, que la última palabra la tendrá Pedro Sánchez que, ya antes, decide en última instancia sobre las listas de candidatos a estar presentes en las Diputaciones.

De modo que, al igual que en el caso de las candidaturas al Congreso y el Senado, puede ocurrir que Susana Díaz proponga una cosa y que Pedro Sánchez disponga otra. Sin fuerza en el grupo parlamentario y sin fuerza decisiva en las Diputaciones, el futuro de Susana Díaz estará en entredicho.

El hecho de que el mismo Alfonso Guerra, en la presentación de su reciente libro sobre España, haya tenido que apuntalar la figura de Susana Díaz da una idea de su debilidad actual. Pero lo cierto es que Pedro Sánchez ha emprendido la ruta de su manual de resistencia y ha decidido ir, poco a poco, mermando el poder de la trianera en Andalucía e ir socavando sus apoyos regionales. Probablemente, si Pedro Sánchez consigue gobernar tras el 28 de abril, el futuro de Susana Díaz será la dimisión.

La figura que se perfila en el futuro andaluz es el de María Jesús Montero, actual ministra de Hacienda, a la que el gobierno hizo un extraordinario favor al glosar de manera positiva su discurso sobre presupuestos. El problema es que Montero no tiene, como sí tiene Díaz, la suficiente presencia orgánica De hecho, no es socialista pata negra, sino que ha jugado con la "independencia" procedente de movimientos cristianos y relaciones estrechas con Comisiones Obreras e IU.

La exclusión oficial de María Jesús Montero de las listas de Sevilla –iba más allá del puesto 10–, aunque finalmente se aceptara que fuera de número 1, fue interpretada como un desafío de Susana Díaz, vía Verónica Pérez, su brazo armado en Sevilla, al mismísimo Pedro Sánchez. Recuérdese, además, que su presencia no fue bien acogida por el PSOE andaluz en los actos del 28 de febrero, Día de Andalucía.

ABC da por hecho que el camino de la defenestración de Susana Díaz ya ha empezado. María Jesús Montero participó ayer en un desayuno informativo organizado por la Cadena Ser tras su designación como número uno por Sevilla en la lista al Congreso de los Diputados, pero Susana Díaz no asistió sin aducir siquiera otro compromiso, que no tenía. Eso sí, mandó a Juan Cornejo, el hombre de Susana en el interior del PSOE, que tuvo que soportar las sonrisas de los numerosos sanchistas presentes en el acto, desde Alfonso Rodríguez Gómez de Celis a Quico Toscano pasando incluso por la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio.

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