Reconoce los hechos, pide disculpas. Dice que no tuvo intención de matar al pequeño Alex pero, a pesar del supuesto "arrepentimiento", el acusado ha intentado justificar lo injustificable en contra de todos los expertos y de las contundentes pruebas de los investigadores. Almeida hoy ha recobrado la memoria. Ya no tiene una nebulosa como dijo en su declaración. Y se justifica. No es un depredador.
Con precisión recuerda a su manera cada segundo con su víctima. Dulcifica la terrible. Pero durante el juicio las pruebas de la violación han sido contundentes. Asesinó a Alex con alevosía, por detrás sin escapatoria, aseguran las acusaciones. Almeida dice que no buscaba huir. Pero llevaba las llaves del coche. Le han quitado la careta a su confesión tardía. Y le han pedido al jurado que no tiemble. Si sale a la calle lo volverá a hacer. Piden la prisión permanente revisable. La familia asqueada con el perdón de Almeida han salido de la sala, devastados.

