
Desde la derecha hasta la izquierda. El pacto fiscal revienta el bloque de investidura de Pedro Sánchez evidenciando nuevamente la frágil estabilidad del gobierno de coalición y el creciente malestar entre socios. En las últimas dos semanas, con los efectos devastadores de la DANA en Valencia por el medio, el ala socialista del Gobierno pactó de forma bilateral con el PNV y Junts mantener el impuesto especial a la banca, pero tumbar el gravamen a las energéticas. De esta forma los socialistas cerraron filas con los nacionalistas vascos y catalanes para dejar fuera del paquete fiscal a las grandes energéticas.
Sin embargo este acuerdo no es compatible con las peticiones de los partidos a la izquierda del PSOE. Podemos, Bildu o ERC se rebelan y amenazan con tumbar este paquete fiscal si no se incluye el impuesto eléctrico. De hecho afean al PSOE no haber contactado con ellos para negociar sus apoyos aún sabiendo que son imprescindibles para la aprobación. Tienen claro que no aprobarán un texto que deje fuera este gravamen.
"Que se retracten", lanzan fuentes parlamentarias que cargan especialmente contra los morados por poner palos en las ruedas al Gobierno Central, mientras "no presentan enmiendas sobre la permanencia de este impuesto". En este sentido, retan a las formaciones de izquierdas a votar en contra de las políticas útiles. Unos reproches que se asemejan a cuando Podemos voto en contra del real decreto del Gobierno patrocinado por Yolanda Díaz que reformaba los subsidios por desempleo al estimar que esta norma suponía un recorte de las futuras pensiones de jubilación a los mayores de 52 años.
Desde Sumar reconocen que las "discrepancias son profundas" y que no "van a renunciar" para incluir este impuesto en su pacto fiscal, aunque se conforman con lo conseguido. "Camina hacia la progresividad fiscal", ha defendido la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz.
Este asunto ha irritado al conjunto de los socios de Sánchez. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha asegurado que la pugna ideológica entre los grupos de izquierda y derecha que apoyan al Ejecutivo crea un "galimatías" y sitúa esa reforma fiscal en "vía muerta". Sobre el acuerdo presentado por el Gobierno de coalición y que contiene once medidas, Esteban ve "imposible" que se pueda llegar a un entendimiento ante las posiciones cruzadas de los socios del bloque de investidura. Por ejemplo el PNV se plantará ante la penalización de los seguros privados.
Ninguno de los grupos en coalición está dispuesto a ceder con lo que ya se vaticina un nuevo varapalo parlamentario del Gobierno de coalición. Precisamente, este lunes los socialistas desconvocaron la sesión de la Comisión de Hacienda y Función Pública que iba a debatir el dictamen de la ley para evitar otra derrota al no contar con los apoyos suficientes.
Además del paquete fiscal, en el horizonte, el gobierno PSOE-Sumar tiene pendiente aprobar la senda de déficit y los Presupuestos Generales del Estado. Unas votaciones sin un futuro prometedor por la difícil aritmética parlamentaria.