
El Gobierno es consciente que cada votación en el Congreso es un Vietman pero presumen de "gestionar la complejidad" aunque, como se vio este lunes, sea a costa de recurrir al filibusterismo parlamentario, suspendiendo durante cuatro horas una Comisión de Hacienda hasta que lograron un acuerdo.
"No es sencillo", admitía la ministra Pilar Alegría ante los periodistas en el primer Consejo de Ministros celebrado tras un acuerdo in extremis. A ERC, Bildu y BNG se les promete que se prorrogará durante un año el impuesto a las energéticas. A Junts que estará exento Repsol si cumple con sus inversiones previstas en Tarragona.
Pero lo cierto es que el Gobierno no tiene una mayoría para sacar el paquete fiscal, ya que Podemos se opone si el impuesto no es definitivo, ni tampoco para prorrogar durante un año el impuesto a las energéticas ya que el Real Decreto tiene que ser convalidado por el Congreso y Junts no es partidario de extenderlo.
De ahí que Alegría haya dado rodeos para evitar comprometerse a lo firmado. Hasta tres veces se le ha preguntado qué pasara con este impuesto. En la primera, reprendió a los periodistas porque se hace "un sinónimo de negociación y acuerdo con inestabilidad" y atacó a los Gobiernos de PP y Vox por romperse tras un año. En la segunda, se excusó en responder porque "estamos en un proceso de negociación" y remitió a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, porque es la que está "llevando" las conversaciones.
Ya en la tercera, deslizó que "el interés y la voluntad" de los acuerdos firmados con los socios "es llevarlos adelante". La voluntad es esa, otra cosa es la realidad y compaginar intereses opuestos sobre un mismo impuesto. Pese a todo, Alegría advierte que el Gobierno se mantiene en "trabajar" y presentar los Presupuestos. "Paso a paso", afirmaba mientras añadía que están "abiertos a esa negociación".
Ribera se complica
Más cómoda se mostraba cuando le preguntaban por Teresa Ribera. Alegría atacaba al PP por "zarandear el verdadero corazón de las instituciones europeas" y les pedía "responsabilidad". " Ya sabemos lo que quieren hacer con las instituciones", añadía pese a que la estrategia del PP, de votar en contra de un comisario español, es la misma que Sánchez siguió contra el popular Arias Cañete .
La ministra deslizaba que igual los socialistas acaban votando al candidato a comisario de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el miembro de Fratelli d´Italia, Raffaele Fitto, y se escudaba en preservar el acuerdo de "las tres grandes familias europeas" que permitirán repartirse la comisión entre socialdemócratas, liberales y populares pese a que habrá una cartera para Orban y otra para Meloni.