
La historia del descubrimiento de la trama del PSOE, Koldo y Aldama tiene mucho que ver con la actuación rutinaria de la Agencia Tributaria. Los beneficios obtenidos por una serie de empresas, especialmente Soluciones de Gestión, gracias a los contratos de mascarillas en pleno covid hicieron que los inspectores empezaran a comprobar los contratos.
De ahí salió la brutal contratación con ministerios y comunidades autónomas del PSOE. De ahí salieron más sociedades, las de Víctor de Aldama. Y de ahí salió el contrato de Aldama con Globalia y, más tarde, el asunto del rescate por la aparición en escena de Begoña Gómez en reuniones en la sede de la compañía en plena ayuda del Gobierno de Pedro Sánchez. Traducido: todo saltó por los beneficios detectados por un inspector. Y la cosa llegó a tal punto que la trama de Aldama usó medios de Interior para investigar al inspector de Hacienda que puso la lupa sobre la red.
El caso es de una gravedad máxima porque no sólo es que la trama recibiera chivatazos para eludir la acción de la Justicia. Es que, además, habría utilizado medios policiales para investigar al inspector que comprobó la extraña situación fiscal de las empresas relacionadas con la trama. Medios que deberían haber permanecido totalmente ajenos a la trama y a los que pudieron acceder por dos vías: la primera, el comandante de la Guardia Civil que protagonizó en primera persona los chivatazos y que dotó de móviles seguros a la trama para evitar pinchazos judiciales. La segunda, que se le habría permitido usar información de la Policía para investigar, entre otras cuestiones, al inspector encargado de la comprobación fiscal a las empresas de la trama.
Informes de la UCO
La UCO ha plasmado todo ello en sus informes. "Así, de las evidencias analizadas en el presente escrito, se pone de manifiesto la consulta de personas buscadas por Interpol o la consulta de
alguna matrícula o dato a demanda de los investigados", afirma la UCO.
Una conversación lo atestigua. "R" es Rubén Villalba, el comandante de la Guardia Civil imputado por pasar información a la trama. "A1" es uno de los agentes que usaba para sus fines:
"R: Sí, sí, nosotros también hemos ayudado mucho.
A1: Bueno, pues ya está. Entiendo que lo que le hemos ayudado no es para ninguna actividad criminal por parte de ellos, entiendo.
R: No, es un tema de negocios. Otra cosa es que digan, a ver ¿este empresario puede venir a España? Bueno pues alguna veces le digo, no porque la Interpol le está buscando. Bueno, bueno, pues ya está. Ya no sé yo", confirman en ese chat.
La UCO añade: "En este contexto se menciona la consulta en base de datos del inspector de la ONIF/AEAT quien se encontraba realizando una inspección de carácter tributario a las sociedades MTM180 Capital SL y Deluxe Fortune SL tituladas por Aldama como se verá más adelante". Y añaden los investigadores: "Derivado del análisis preliminar del teléfono de César [otra persona de la trama], Aldama mandó al grupo "4 Mosqueteros" [nombre coloquial de las personas de máxima confianza de Aldama] de WhatsApp dos notificaciones de la Agencia Tributaria, dirigidas a las sociedades Deluxe Fortune SL y MTM 180 Capital SL en las que figura el nombre y apellidos del actuario. Esto deja constancia de que Aldama conocería el nombre y apellidos del mismo".
Y "en este contexto, en la Grabación 2, se pone de manifiesto la consulta realizada por parte de Rubén y a demanda de Aldama sobre el Inspector de la AEAT referido", explica la UCO.
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