
Fue una de las propuestas sorpresa de Pedro Sánchez durante la Conferencia de Presidentes celebrada en Santander. El jefe del Ejecutivo sorprendió a los 16 líderes autonómicos, a excepción de Íñigo Urkullu, con una propuesta para convocar el Consejo de Política Fiscal y Financiera en enero, para estudiar una condonación del 20% a la deuda. El objetivo era cumplir con las exigencias de ERC y hacer una quita a la deuda catalana, la más alta de todas las autonomías, y que ahora Sánchez proponía extender al resto. Sólo para Cataluña supondría perdonar 15.000 millones de euros.
Ha pasado más de un mes. Enero se marchita en el calendario y no hay rastro de una convocatoria del Consejo de Política Fiscal y Financiera. En Moncloa ya asumen que no será en enero pero prometen que habrá una reunión, según trasladan fuentes del Gobierno a Libertad Digital. Tampoco las autonomías saben nada. No les ha llegado ninguna convocatoria, según ha podido saber este periódico.
El objetivo de Sánchez se cumplió, en parte, ya que así desvió la atención y eludió dar explicaciones sobre el acuerdo que le prometió a ERC a cambio de investir a Salvador Illa. El presidente esquivó las críticas durante la Conferencia de Presidente y, a cambio, les emplazó al CPFF de enero para empezar a trazar un nuevo modelo de financiación. Una patada para adelante que le ha funcionado para no dar explicaciones sobre el cupo catalán.
Sin embargo, no logró su principal propósito: dividir al Partido Popular, que vio clara la jugada. Ningún presidente autonómico confirmó aquél día si se acogería a una quita de la deuda. La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, defendió que "si alguna Comunidad la merecía era la valenciana", pero advirtió contra la maniobra de Sánchez. La propuesta, claramente tramposa, no sólo podía provocar la discordia entre las CCAA gobernadas por este partido, sino que apenas sería un "parche".
Así lo entendieron también los presidentes de Andalucía, Juanma Moreno, Galicia, Alfonso Rueda, de Aragón, Jorge Azcón, de Extremadura, María Guardiola, de Murcia, Fernando López Miras o Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que exigieron un nuevo sistema de financiación autonómico. Sin embargo, esto es precisamente lo que intenta retrasar el Gobierno, dado el quebradero de cabeza que supone poner de acuerdo a todas las autonomías para implantar un nuevo modelo.
Galicia y Aragón han firmado un acuerdo para ir de la mano al CPFF y reclamar que se tengan en cuenta criterios como la despoblación o la dispersión a la hora de financiar a una Comunidad. Reclamaciones que no tienen por qué coincidir con las de otras regiones como Madrid, que denuncia estar infrafinanciadas por no tener contabilizado el crecimiento de la población que se ha producido en los últimos años. En cualquier caso, la cita sigue en el aire y, dados los problemas que se le acumulan al Ejecutivo, será difícil que se convoque de manera inmediata.