Montero subrayó que este cambio es lo que, según ella, necesita la gente, sin detallar de qué manera pretende desvincularse de las instituciones y poderes ya establecidos que han formado parte del sistema democrático.
Las declaraciones de Montero dejan claro el rumbo que la formación morada pretende seguir en el futuro cercano: un modelo de izquierda radical que se aleja de los consensos tradicionales y busca crear una "nueva política" desafiando a los que consideran las estructuras de poder dominantes en España. Mientras que la líder de Podemos asegura que su propuesta es la respuesta a las demandas de la ciudadanía, las críticas desde sectores de la derecha advierten de los riesgos que entraña un proyecto que se desentiende de las bases de estabilidad y gobernabilidad del país.
Desde el PP y otras formaciones de la derecha, se cuestiona la viabilidad de un modelo tan alejado de los principios de unidad y estabilidad que han guiado a España en los últimos años, recordando los peligros de una agenda radical que podría afectar la cohesión social y el crecimiento económico del país.

