
El Partido Popular sigue optando por la prudencia a la hora de valorar los acontecimientos de Venezuela. A diferencia de lo ocurrido con la política arancelaria de Donald Trump, que criticó duramente, esta vez se mueven entre dos aguas, atrapado por las posturas extremas de Pedro Sánchez y Santiago Abascal. El choque con el presidente de EEUU favorece los intereses del PSOE, mientras que su defensa da munición a Vox, que evita también agitar este asunto desde que Delcy Rodríguez fue nombrada presidenta del régimen chavista.
Alberto Núñez Feijóo no se ha pronunciado todavía de viva voz sobre la captura de Nicolás Maduro. El líder del PP escribió primero un mensaje en redes sociales para alabarla e hizo varias referencias a Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero; después publicó una carta de dos páginas en la que mostraba su apoyo a María Corina Machado y Edmundo González, evidenciando su disconformidad por la elección de la exvicepresidenta venezolana como sustituta de Nicolás Maduro.
Pese a que el presidente del PP asumió las competencias de política internacional en el pasado Congreso Nacional que el partido celebró en junio, con la asesoría del exsecretario de Estado de Mariano Rajoy, Ildefonso Castro, no ha comparecido aún ante la opinión pública para fijar postura. Algo que podría hacer este domingo desde La Coruña, donde clausura la Interparlamentaria que el PP celebra durante todo el fin de semana.
De momento, el PP se ha desmarcado oficialmente de la crítica feroz a Trump que sí me ha hecho la fundación Faes de José María Aznar, principal defensor de una alianza atlantista, pero discrepante siempre con el actual presidente de EEUU. En un análisis sobre lo ocurrido, llegaba a calificar lo ocurrido de "colonización" de Venezuela, ante lo que la dirección nacional del partido marcaba públicamente distancias, aunque de manera interna no vea con buenos ojos la actitud de Trump.
Feijóo no sólo mide sus palabras mirando a sus adversarios políticos, también se trata de una apuesta a futuro. En previsión de que pueda gobernar, las relaciones diplomáticas con EEUU se asentarán sobre la base que pueda crear ahora como líder de la oposición. Un traspiés podría dificultar el arranque de su mandato a nivel internacional. Una cautela que no fue tal con la imposición de aranceles, asunto que incomodaba especialmente a Vox por su cercanía al mandatario y que el PP aprovechó endureciendo su crítica a Trump.
Diferencia de tono con los aranceles
En esta ocasión, sin embargo, han evitado pronunciarse sobre una posible vulneración del derecho internacional por parte del presidente norteamericano y, más allá de mostrarse satisfechos por la salida de Maduro y la liberación parcial de presos políticos, han evitado entrar al fondo de la cuestión, dada también la incertidumbre que rodea a todo el proceso.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, y los vicesecretarios Jaime de los Santos, Juan Bravo o Elías Bendodo, han sido los encargados de poner voz estos días a la postura del PP, defendiendo todos el mismo mensaje sin fisuras: defensa de la libertad de los venezolanos, pero evitando en todo momento los ataques feroces a Trump o las alabanzas excesivas.
El PP también debe hacer ciertos equilibrios a la hora de respaldar las actuaciones de Trump tras los ataques protagonizados en el pasado por algunos de sus dirigentes, como Cuca Gamarra, que apostó por Kamala Harris frente al presidente estadounidense, y Esteban González Pons, que le llamó "ogro naranja".
Feijóo iniciará oficialmente el curso el próximo lunes en Barcelona, donde compartirá acto con el líder del PP catalán, Alejandro Fernández. El escenario escogido hace prever que el pacto suscrito entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras para la financiación de Cataluña será protagonista de ambas intervenciones, lo que relegará la cuestión venezolana a un segundo plano.

