
Según cuenta el diario ABC, el europarlamentario y director de la Fundación Disenso de Vox, Jorge Martín Frías, ha mantenido una intensa agenda de contactos en el Capitolio y con miembros del gabinete de Donald Trump para alertar sobre la deriva de la política exterior española y las peligrosas vinculaciones del socialismo con las dictaduras narcocomunistas de Iberoamérica.
Uno de los puntos clave de las reuniones ha sido señalar el papel de José Luis Rodríguez Zapatero como pieza fundamental del engranaje de la dictadura de Nicolás Maduro. Según fuentes conocedoras de los encuentros, Vox ha trasladado a los decisores estadounidenses la preocupación por la influencia que actores europeos —con el expresidente español a la cabeza— ejercen en favor de regímenes que socavan la democracia en la región.
"En distintos niveles de decisión de EE.UU. conocen el papel de Zapatero en Venezuela y de otros actores del Grupo de Puebla", ha subrayado Martín Frías. La formación de Santiago Abascal busca que Washington no vea la influencia de estos líderes de izquierda como un asunto periférico, sino como una amenaza directa a la seguridad y a los alineamientos estratégicos del bloque occidental.
España como pieza clave
La visita ha tenido como escenario simbólico el Museo de Víctimas del Comunismo, donde se conmemoró el 60º aniversario de la Conferencia Tricontinental de La Habana. Allí, Martín Frías insistió en que España debe recuperar su papel central en Iberoamérica, denunciando que el actual Gobierno de Pedro Sánchez ha permitido que España pierda fuerza en favor de la influencia de China y de redes criminales. "Trabajamos para que a España se la tome en cuenta, para que las mafias internacionales que operaban con Maduro dejen de favorecer a enemigos de España", afirmó el director de Disenso.
La delegación española, en la que también participó la presidenta de la AVT, Maite Araluce, ha incidido en la necesidad de una estrategia de "máxima presión" para lograr una transición real en Venezuela.
Desde Vox aspiran a que esta ofensiva diplomática empiece a dar frutos en las próximas semanas, coincidiendo con el endurecimiento de la política exterior de la Casa Blanca hacia Caracas y el despliegue de la nueva agenda del Partido Republicano para el hemisferio occidental.
