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Ofensiva total contra la libertad de expresión: la ministra comunista Sira Rego ya plantea "prohibir" la red social X

Siguiendo la estela de regímenes totalitarios, Sira Rego tilda de "caudillos" a los empresarios tecnológicos y exige la intervención del Estado.

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, y la coordinadora de los Comuns Candela López. | Europa Press

La deriva autoritaria del Gobierno de Pedro Sánchez sigue quemando etapas a una velocidad alarmante. Tras los ataques sistemáticos a la independencia judicial y a la prensa libre, el Ejecutivo pone ahora su diana en la libertad de los ciudadanos en internet. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego —conocida por su militancia comunista y su cercanía ideológica a regímenes que practican la censura sistemática—, ha dado un paso más allá al abogar abiertamente por "limitar y seguramente prohibir" el uso de la red social X (antiguo Twitter).

En un acto organizado por Cataluña en Comú, Rego ha desplegado toda la retórica propia de la extrema izquierda para justificar lo que sería un atropello sin precedentes a la libertad de información. Según la ministra, el espacio digital es "antidemocrático" porque, a su juicio, está controlado por "caudillos digitales".

Con un lenguaje que evoca el control estatal de la información típico de las dictaduras que su formación política suele evitar condenar, Rego ha afirmado que las redes sociales han "secuestrado la soberanía popular". Para la ministra, la existencia de una plataforma donde el Gobierno no tiene capacidad de filtrar el discurso supone vivir en la "ley de la selva".

La sombra de la censura

Estas declaraciones no son un verso suelto, sino que forman parte de la estrategia de Moncloa para silenciar las críticas. El propio Pedro Sánchez ya anunció restricciones para menores de 16 años, una medida que el propietario de X, Elon Musk, no dudó en calificar de propia de un "tirano" y un "traidor".

La respuesta de la ministra comunista ha sido redoblar la apuesta totalitaria calificando la actividad de las tecnológicas como "salvaje y brutal", exigiendo una "intervención" legislativa inmediata desde las instituciones europeas e instando a utilizar la futura Ley de Entornos Digitales para forzar un "cambio en la percepción social", lo que en la práctica supone ingeniería social desde el BOE.

"La siguiente batalla debe ir orientada a limitar y seguramente prohibir Twitter", sentenció Rego, dejando claro que el objetivo final del ala radical del Gobierno no es proteger a los menores, sino erradicar cualquier espacio de disidencia que escape al control del relato oficialista.

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