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No es sólo el PSOE: Aragón es una catástrofe para toda la izquierda y esto parece un cambio profundo

El resultado de los socialistas en las elecciones aragonesas ha sido malo, pero el resultado de la izquierda como bloque es todavía peor.

EFE

Las elecciones en Aragón ponen sobre la mesa un mensaje que ya vienen apuntando los sondeos a nivel nacional y que también quedaba claro en los anteriores comicios autonómicos celebrados en nuestro país, los de Extremadura.

Allí, como ha ocurrido ahora en tierras aragonesas, los partidos de la derecha han logrado una victoria abrumadora, superando el 52% del voto –llegan al 56% si incluimos a PAR y SALF, que no han logrado representación– y cuentan con una mayoría superlativa en las Cortes de Aragón.

Y ese empuje se corresponde con un desplome de la izquierda que es especialmente llamativo y que no se circunscribe sólo al PSOE, si bien es cierto que los socialistas se llevan la peor parte: Pilar Alegría ha perdido más de cinco puntos, está ya por debajo del 25% y repite el peor resultado histórico de los socialistas en escaños, con sólo 18 representantes en la cámara regional.

Pero ese desplome de los socialistas no engorda a ninguna de las demás formaciones de la izquierda en la región: la única que ha subido es la Chunta Aragonesista, que pasa del 5,10% al 9,73%, pero al mismo tiempo se han estrellado IU-Sumar, que pierde casi dos décimas, y sobre todo Podemos, que tuvo un 4% en 2023 y ahora no ha sido capaz de llegar ni al 1%.

Tampoco Aragón Existe, un partido más moderado y con un perfil muy pragmático, pero que se presenta como progresista, ha logrado mejorar y, al contrario, ha tenido un mal resultado: tuvo un 4,95% en 2023 y ahora se ha quedado en el 3,55%.

Así, en conjunto la izquierda sólo ha logrado llegar al 41,41% del voto, perdiendo cinco puntos y tres décimas respecto del resultado de hace menos de tres años. No es un dato baladí y, sobre todo, no parece que sea una tendencia transitoria ni un mero reflejo del mal momento del PSOE sanchista: de ser así esos votos los habría recogido otra formación de izquierdas, especialmente en un país en el que es muy poco habitual que los votantes salten de un bloque al otro.

Dos razones que van mucho más allá de Aragón

En un primer análisis es fácil encontrar al menos dos razones que expliquen este resultado. Para empezar hay una tendencia internacional que está clara y que se repite prácticamente en cualquier lugar del mundo: tras décadas de un férreo dominio ideológico y cultural de la izquierda –y de una izquierda cada vez más radical– la derecha se ha rearmado políticamente y está logrando éxito electoral tras éxito electoral, un fenómeno que se ve en Estados Unidos, en Iberoamérica y también en Europa.

Y por otro lado, es obvio que el sanchismo no sólo ha desgastado al PSOE, sino que está también dinamitando a sus socios: estar cerca de Pedro Sánchez se está convirtiendo en auténtico plutonio político y ahí tienen la situación de todos aquellos que siguen manteniendo al inquilino de Moncloa contra viento, marea y casos de corrupción varios.

En este sentido, no parece casualidad que el gran triunfador de estas elecciones en la izquierda sea Jorge Pueyo, el candidato de la Chunta Aragonesista que era el diputado de dicha formación en Madrid y que ha roto en varias ocasiones la disciplina de voto de Sumar en el Congreso para votar en contra del Gobierno.

En definitiva, Sánchez no convoca elecciones porque sabe que las va a perder, pero en su resistencia numantina no sólo puede dejar al PSOE para el arrastre, sino a toda la izquierda.

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