Municipales como termómetro y generales como apuesta final: la estrategia de Sánchez
Aspira a repetir la jugada de 2023, aun a costa de tensionar a los alcaldes y dirigentes locales que vuelven a jugarse el primer envite.
Pedro Sánchez ya ha tomado la decisión sobre el calendario electoral. Cumplirá su promesa de "agotar la legislatura", pese a su precariedad parlamentaria y a no haber contado con Presupuestos Generales del Estado en los dos años y medio de mandato, y sitúa las próximas generales "en julio de 2027", después de las municipales y autonómicas. "Yo no sé qué harán los ciudadanos y las ciudadanas en julio de 2027 cuando haya unas elecciones generales. No lo sé. Lo que sea, será bueno porque es lo que ellos democráticamente habrán elegido", deslizó el presidente Pedro Sánchez el miércoles en el Congreso durante su comparecencia por el accidente de Adamuz y la política internacional.
El calendario reproduce el esquema de 2023. El presidente evita hacer coincidir ambas citas con las urnas para tomar primero el pulso de la calle tras los últimos batacazos del PSOE en Extremadura y Aragón. "Quiere agotar por completo la legislatura y que las generales sean después de las municipales", confirman desde su círculo más estrecho en el Ejecutivo.
Entonces, Sánchez logró convertir un escenario adverso en una oportunidad política. Aunque el PSOE perdió casi 2.000 concejales y sufrió un severo desgaste territorial que golpeó a Ferraz a seis meses de las generales, ese margen de tiempo le permitió a Sánchez rearmar su discurso, movilizar a sus bases y recomponer expectativas. Ahora aspira a repetir la jugada, aun a costa de tensionar a los alcaldes y dirigentes locales que vuelven a jugarse el primer envite.
Una maniobra que no gusta en las federaciones socialistas. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha sido uno de los más críticos con este plan y ha advertido que "no puede ser que aquí termine hundiéndose en la trinchera toda la infantería para que simple y llanamente siga existiendo cuartel general". Un reproche que, sin embargo, apenas altera los planes de Moncloa, donde se actúa bajo el criterio exclusivo del jefe del Ejecutivo.
Desde Ferraz sostienen que el verdadero músculo electoral del PSOE se mide en las municipales y generales, y relativizan los últimos reveses autonómicos. Argumentan que no logran movilizar a su electorado en las autonómicas porque "no hay tanto sentimiento autonomista", al tiempo que denuncian que la derecha mantiene a los suyos en permanente activación con mensajes incendiarios contra Sánchez. "Pasó el 28M", admiten las mismas fuentes, que respaldan la hoja de ruta presidencial aunque en los territorios crece la inquietud.
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