
El Gobierno de Pedro Sánchez ha respondido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de que calificara a España como un "aliado terrible" y amenazara con "cortar todo el comercio", apenas unas horas después de que el Ejecutivo asegurara que no adoptaría represalias ante la decisión de vetar el uso de las bases de Rota y Morón. El "queja ninguna" que expresó Albares en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros ha durado poco tras las palabras del presidente norteamericano.
Fuentes gubernamentales subrayan que la relación comercial con Estados Unidos es "histórica y mutuamente beneficiosa", aunque retan, parapetándose en la Unión Europea que "si la administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y EEUU".
"Nuestro país cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que pudieran verse afectados, y diversificar cadenas de suministro", sostienen estas mismas fuentes respondiendo a las últimas amenazas de Trump y subrayando que España es "una potencia exportadora de la UE y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos EEUU".
"En todo caso, la voluntad del Gobierno de España es y será siempre trabajar por el libre comercio y la cooperación económica entre países, desde el respeto mutuo y el cumplimiento de la legalidad internacional. Porque lo que la ciudadanía pide y merece es más prosperidad, no más problemas", prosiguen desde Moncloa.
Fuentes cercanas al presidente del Gobierno han calificado este asunto como "serio" y "delicado", lo que ha llevado al jefe del Ejecutivo a decidir comparecer en una declaración institucional, sin preguntas, este miércoles para valorar los últimos acontecimientos internacionales, después de que el ministro José Manuel Albares restara importancia al impacto del veto del Gobierno al uso de las instalaciones en la ofensiva de Trump.

