Tras una maniobra justificada por el poderÃo (?) electoral de una Trinidad Jiménez que perdió las únicas elecciones a las que se ha presentado, las primarias del PSOE en Madrid se han convertido en la primera batalla interna importante para Zapatero y, de paso, en el culebrón polÃtico del mes de agosto.
Después de no pocos dimes y diretes Zapatero apostó por alguien de su entera confianza para plantar cara a Esperanza Aguirre en las elecciones autonómicas de Madrid, Trinidad Jiménez, pero en un giro inesperado de los acontecimientos Tomás Gómez ha decidido enrocarse en su posición y va a forzar la convocatoria de unas primarias de resultado incierto y que pueden convertirse en una bomba de relojerÃa que estalle en las manos del propio Zapatero.
Y es que según no pocos analistas la batalla por enfrentarse a Aguirre encierra en realidad un pulso por dominar la maquinaria del PSOE en Madrid, un feudo que, pese a llevar años alejado del poder, podrÃa ser vital en la gestión un hipotético post – zapaterismo que podrÃa llegar antes o después de las elecciones de 2012-
Por otra parte, para enfrentarse a Gallardón por el Ayuntamiento la apuesta de Ferraz ha sido Jaime Lissavetzky, que ha encontrado menos problemas al dar el actual portavoz municipal, David Lucas, el paso atrás que Zapatero pidió sin éxito a Gómez.