"El problema está entablado entre la España lemosina, aria de origen (...), y la España castellana, cuyos elementos presemíticos y semíticos (...) la han paralizado".
El agua se ha convertido en un argumento para la lucha política entre comunidades autónomas. Ningún partido se atreve a abordar este grave problema nacional.
El más miserable de los dogmas del feminismo de género es el que dice que el sexo masculino como un todo ha organizado, histórica y estructuralmente, una caza en manada contra las mujeres.