L. D. / Agencias .-
Se reconoce que el libre comercio no es la panacea para acelerar el desarrollo económico o reducir los excesivos niveles de pobreza, pero existe un consenso sobre la obligatoriedad de acelerar los cambios estructurales a través de la integración regional.
El fantasma de los efectos negativos de la globalización estará presente en Québec con las anunciadas protestas de grupos dispares que han convocado manifestaciones para denunciar lo que consideran una forma más de abuso de las grandes multinacionales.
El Gobierno canadiense ha hecho todo lo posible para evitar que esas manifestaciones paralicen la reunión y para ello se ha cerrado el centro de la ciudad de Québec con más de 6.000 policías y fuerzas del ejército.
Las antiguas murallas de la ciudad y una valla metálica de tres metros de altura impedirán las manifestaciones en los alrededores del centro de convenciones donde tendrán lugar las sesiones de trabajo que formalmente comenzarán este viernes.
Pero a lo largo del día habrá diversas reuniones bilaterales y de grupos de países. Bush se reunirá por separado con los andinos, con los centroamericanos y caribeños y el resto de presidentes aprovecharán la jornada para múltiples contactos.
Sólo el líder cubano Fidel Castro es el único presidente americano que no está en Québec, como tampoco estuvo en las anteriores cumbres de Miami (1994) y Santiago (1998), porque su régimen no respeta los derechos humanos, según Jean Chrétien, primer ministro canadiense.
Chrétien afirmó que la ausencia de Cuba es responsabilidad únicamente de Castro por la falta de gestos de buena voluntad del régimen de La Habana para cambiar su política con respecto a los derechos humanos y su régimen de partido único.
Sin contar México y Canadá, para Estados Unidos ese área de libre comercio representaría apenas un 3,2 por ciento de sus intercambios comerciales y a pesar de ello, el presidente George W. Bush viene hoy a Québec a expresar su firme compromiso con el ALCA.
El fantasma de los efectos negativos de la globalización estará presente en Québec con las anunciadas protestas de grupos dispares que han convocado manifestaciones para denunciar lo que consideran una forma más de abuso de las grandes multinacionales.
El Gobierno canadiense ha hecho todo lo posible para evitar que esas manifestaciones paralicen la reunión y para ello se ha cerrado el centro de la ciudad de Québec con más de 6.000 policías y fuerzas del ejército.
Las antiguas murallas de la ciudad y una valla metálica de tres metros de altura impedirán las manifestaciones en los alrededores del centro de convenciones donde tendrán lugar las sesiones de trabajo que formalmente comenzarán este viernes.
Pero a lo largo del día habrá diversas reuniones bilaterales y de grupos de países. Bush se reunirá por separado con los andinos, con los centroamericanos y caribeños y el resto de presidentes aprovecharán la jornada para múltiples contactos.
Sólo el líder cubano Fidel Castro es el único presidente americano que no está en Québec, como tampoco estuvo en las anteriores cumbres de Miami (1994) y Santiago (1998), porque su régimen no respeta los derechos humanos, según Jean Chrétien, primer ministro canadiense.
Chrétien afirmó que la ausencia de Cuba es responsabilidad únicamente de Castro por la falta de gestos de buena voluntad del régimen de La Habana para cambiar su política con respecto a los derechos humanos y su régimen de partido único.
Sin contar México y Canadá, para Estados Unidos ese área de libre comercio representaría apenas un 3,2 por ciento de sus intercambios comerciales y a pesar de ello, el presidente George W. Bush viene hoy a Québec a expresar su firme compromiso con el ALCA.
