El sumario contra Fischer estaba basado en unas declaraciones del ministro durante el citado proceso, en las que éste aseguró no haber dormido nunca en la misma vivienda que la ex terrorista de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) Magrit Schiller.
En su comparecencia, el ministro fue preguntado por el fiscal si en la década de los setenta Schiller había pasado un tiempo en la comuna en la que vivían él y Daniel Cohn-Bendit, líder de la revuelta estudiantil de 1968 y actual eurodiputado. Aunque el presidente de la sala le ofreció la oportunidad de no responder a la pregunta pues consideraba que no venía al caso, Fischer optó por hacerlo.
El ministro afirmó que no había vivido con ella y, con cierta ironía, añadió que tampoco habían mantenido una relación sentimental, versión que se contradice con una autobiografía de Schiller en la que dice que pernoctó varios días en la misma casa, desayunó y salió de copas con ellos.
El proceso contra Klein, que estuvo relacionado con Fischer y Cohn Bendit antes de vincularse al mundillo terrorista, del que el segundo de los dos políticos le ayudó a salir, fue uno de los asuntos explotados por la oposición cristianodemócrata en su campaña contra el pasado juvenil de izquierda radical que Fischer nunca ha negado.
