L. D. / EFE.-
El pasado 28 de mayo, 20 policías resultaron heridos y 17 personas fueron detenidas tras los graves incidentes protagonizados por asiáticos y jóvenes de extrema derecha que sembraron el caos en la ciudad de Oldham, cerca de Manchester.
La policía de Leeds ha explicado que la situación empezó a complicarse a última hora de la tarde y tres horas más tarde las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para detener a una masa de personas que lanzaba ladrillos, botellas, plásticos e incendiaba automóviles.
Más de 300 personas se han visto involucradas en esta protesta violenta por la ciudad, que movilizó a un contingente de ocho furgonetas policiales, un helicóptero de las fuerzas de seguridad y otros servicios de emergencia y de la que han resultado heridos dos periodistas y un manifestante.
El conflicto comenzó en el barrio de Harehills y posteriormente se extendió al resto de la ciudad, donde han sido incendiados varios coches y una tienda. La policía respondió con el lanzamiento de gases lacrimógenos. En estos momentos, la situación parece controlada y en la localidad se respira una relativa tranquilidad.
Todo apunta a que estos brotes de violencia, que se producen poco tiempo después de los graves enfrentamientos en Oldham, cerca de Manchester, también tienen motivos raciales.
Estos disturbios son consecuencia de la detención, hace dos días, de un bangladeshí a quien la policía "golpeó y roció con gas paralizante en presencia de varios asiáticos", según declaró uno de los manifestantes. "Supuestamente debía haberse celebrado este martes una reunión para discutir los resultados de una entrevista entre la comunidad de Bangladesh y la policía, después de la detención de este hombre, pero no ha ocurrido nada", dijo uno vecino de la zona.
La policía de Leeds ha explicado que la situación empezó a complicarse a última hora de la tarde y tres horas más tarde las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir para detener a una masa de personas que lanzaba ladrillos, botellas, plásticos e incendiaba automóviles.
Más de 300 personas se han visto involucradas en esta protesta violenta por la ciudad, que movilizó a un contingente de ocho furgonetas policiales, un helicóptero de las fuerzas de seguridad y otros servicios de emergencia y de la que han resultado heridos dos periodistas y un manifestante.
El conflicto comenzó en el barrio de Harehills y posteriormente se extendió al resto de la ciudad, donde han sido incendiados varios coches y una tienda. La policía respondió con el lanzamiento de gases lacrimógenos. En estos momentos, la situación parece controlada y en la localidad se respira una relativa tranquilidad.
Todo apunta a que estos brotes de violencia, que se producen poco tiempo después de los graves enfrentamientos en Oldham, cerca de Manchester, también tienen motivos raciales.
Estos disturbios son consecuencia de la detención, hace dos días, de un bangladeshí a quien la policía "golpeó y roció con gas paralizante en presencia de varios asiáticos", según declaró uno de los manifestantes. "Supuestamente debía haberse celebrado este martes una reunión para discutir los resultados de una entrevista entre la comunidad de Bangladesh y la policía, después de la detención de este hombre, pero no ha ocurrido nada", dijo uno vecino de la zona.
