L. D. / EFE.-
La concentración de apoyo a Estados Unidos, que pretende reunir a cientos de miles de personas pertrechadas con la bandera de las barras y estrellas, ha sido convocada por el gobernante Forza Italia con su líder, el primer ministro Silvio Berlusconi, a la cabeza. En contra de la guerra se manifestarán los grupos y las formaciones políticas contrarias a la globalización, que preven reunir, a la misma hora, entre 100.000 y 200.000 personas.
La coincidencia de estas dos grandes manifestaciones, el temor a posibles atentados terroristas y la eventualidad de episodios de guerrilla urbana han llevado a las autoridades policiales de Roma a decretar para la tarde del sábado el estado de máxima alerta, con un despliegue extraordinario de medios y efectivos.
Además de diversas baterías antiaéreas de misiles Spada, como las que se instalaron en el aeropuerto de Génova durante la última reunión del G-8, una escuadrilla de cazas estará disponible para despegar ante cualquier contingencia. Junto a una presencia sin precedentes en las mismas calles de Roma de efectivos de las Fuerzas de Seguridad, apoyados por diversos helicópteros, centenares de agentes seguirán las concentraciones vestidos de paisano. Las dos concentraciones se desarrollarán en lugares distantes de la ciudad: la de solidaridad con EEUU en la Piazza del Popolo y la contraria a la guerra, que es la que más preocupa a la Policía, en la explanada del Circo Máximo.
La manifestación a favor de EEUU se celebrará rodeada de una cierta polémica y con la ausencia de las formaciones de la oposición de centroizquierda, que la califica de acto partidista y personalista del presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi. Este acto fue promovido inicialmente por el periodista y ex portavoz de Berlusconi Giuliano Ferrara en desagravio por el espíritu exclusivamente antibélico que acaparó la marcha por la paz Perugia-Asís, celebrada el pasado 14 de octubre con la controvertida participación de los dirigentes de El Olivo.
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La coincidencia de estas dos grandes manifestaciones, el temor a posibles atentados terroristas y la eventualidad de episodios de guerrilla urbana han llevado a las autoridades policiales de Roma a decretar para la tarde del sábado el estado de máxima alerta, con un despliegue extraordinario de medios y efectivos.
Además de diversas baterías antiaéreas de misiles Spada, como las que se instalaron en el aeropuerto de Génova durante la última reunión del G-8, una escuadrilla de cazas estará disponible para despegar ante cualquier contingencia. Junto a una presencia sin precedentes en las mismas calles de Roma de efectivos de las Fuerzas de Seguridad, apoyados por diversos helicópteros, centenares de agentes seguirán las concentraciones vestidos de paisano. Las dos concentraciones se desarrollarán en lugares distantes de la ciudad: la de solidaridad con EEUU en la Piazza del Popolo y la contraria a la guerra, que es la que más preocupa a la Policía, en la explanada del Circo Máximo.
La manifestación a favor de EEUU se celebrará rodeada de una cierta polémica y con la ausencia de las formaciones de la oposición de centroizquierda, que la califica de acto partidista y personalista del presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi. Este acto fue promovido inicialmente por el periodista y ex portavoz de Berlusconi Giuliano Ferrara en desagravio por el espíritu exclusivamente antibélico que acaparó la marcha por la paz Perugia-Asís, celebrada el pasado 14 de octubre con la controvertida participación de los dirigentes de El Olivo.
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