L D (EFE)
El ministro paquistaní de Asuntos Exteriores, Abdul Sattar, no ha dudado en calificar de "peligrosamente tensa" la situación creada entre los dos países, en referencia a los movimientos militares de la India en la frontera. "Si es necesario, Pakistán podría tomar la decisión de desplazar sus fuerzas a donde se requiera para la defensa del Estado", ha señalado el ministro, subrayando que India ha reforzado sus fuerzas en la frontera y en la llamada Línea de Control en la disputada región de Cachemira.
No obstante, Sattar ha asegurado que su país seguirá actuando con moderación y afirmó que el empleo de armas nucleares -que ambos países asiáticos poseen- es "inconcebible". "Pakistán no busca ninguna guerra, sea local o general, convencional o nuclear. Las armas nucleares son horribles y su empleo debe ser inconcebible para cualquier Estado".
Entretanto, el último autobús que conecta por tierra Pakistán e India ha salido este sábado de la ciudad paquistaní de Lahore y ha llegado a la capital india, Nueva Delhi, con 38 pasajeros, después de que el último trayecto en sentido contrario se efectuara el viernes. India decidía cortar las comunicaciones por tierra con Pakistán y adoptar otras medidas a partir del 1 de enero del 2002 como represalia por el atentado suicida contra el Parlamento en Nueva Delhi del pasado día 13 del que este país acusa a grupos islámicos paquistaníes. Pakistán respondía con medidas recíprocas, que también incluyen la reducción de las representaciones diplomáticas y el cierre del espacio aéreo a los aviones del otro país.
Asimismo, fuentes oficiales paquistaníes han informado de que se ha arrestado a varias decenas de miembros del grupo Jaish-e-Mohamed, una de las organizaciones armadas que luchan por la independencia de la región de Cachemira de la India, pero Nueva Delhi ha calificado de insuficientes estas medidas. La pasada noche volvía a reanudarse el intercambio de fuego a lo largo de la frontera en Cachemira, y al menos 18 soldados indios fallecían cuando colocaban minas cerca de la línea para evitar el posible avance de blindados paquistaníes, según un último balance.
India ha rechazado además el ofrecimiento del presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, para reunirse con su colega indio, Atal Bihari Vajpayee, el próximo 4 de enero en la capital nepalesa, Katmandú, al margen de la cumbre de la Asociación para la Cooperación Regional de los países del Sur de Asia (SAARC). Nueva Delhi acusa a Pakistán de suministrar armas, entrenar y dar refugio a los grupos armados islámicos que luchan desde 1990 para la secesión de Cachemira -donde la población es mayoritariamente musulmana- de la India, predominantemente hindú.
Tanto India como Pakistán reivindican Cachemira, sobre la que el primero ejerce su soberanía en unos dos tercios y el segundo sobre el resto, desde la independencia de ambos países en 1947. En este lapso, los dos vecinos nucleares han librado tres guerras.
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No obstante, Sattar ha asegurado que su país seguirá actuando con moderación y afirmó que el empleo de armas nucleares -que ambos países asiáticos poseen- es "inconcebible". "Pakistán no busca ninguna guerra, sea local o general, convencional o nuclear. Las armas nucleares son horribles y su empleo debe ser inconcebible para cualquier Estado".
Entretanto, el último autobús que conecta por tierra Pakistán e India ha salido este sábado de la ciudad paquistaní de Lahore y ha llegado a la capital india, Nueva Delhi, con 38 pasajeros, después de que el último trayecto en sentido contrario se efectuara el viernes. India decidía cortar las comunicaciones por tierra con Pakistán y adoptar otras medidas a partir del 1 de enero del 2002 como represalia por el atentado suicida contra el Parlamento en Nueva Delhi del pasado día 13 del que este país acusa a grupos islámicos paquistaníes. Pakistán respondía con medidas recíprocas, que también incluyen la reducción de las representaciones diplomáticas y el cierre del espacio aéreo a los aviones del otro país.
Asimismo, fuentes oficiales paquistaníes han informado de que se ha arrestado a varias decenas de miembros del grupo Jaish-e-Mohamed, una de las organizaciones armadas que luchan por la independencia de la región de Cachemira de la India, pero Nueva Delhi ha calificado de insuficientes estas medidas. La pasada noche volvía a reanudarse el intercambio de fuego a lo largo de la frontera en Cachemira, y al menos 18 soldados indios fallecían cuando colocaban minas cerca de la línea para evitar el posible avance de blindados paquistaníes, según un último balance.
India ha rechazado además el ofrecimiento del presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, para reunirse con su colega indio, Atal Bihari Vajpayee, el próximo 4 de enero en la capital nepalesa, Katmandú, al margen de la cumbre de la Asociación para la Cooperación Regional de los países del Sur de Asia (SAARC). Nueva Delhi acusa a Pakistán de suministrar armas, entrenar y dar refugio a los grupos armados islámicos que luchan desde 1990 para la secesión de Cachemira -donde la población es mayoritariamente musulmana- de la India, predominantemente hindú.
Tanto India como Pakistán reivindican Cachemira, sobre la que el primero ejerce su soberanía en unos dos tercios y el segundo sobre el resto, desde la independencia de ambos países en 1947. En este lapso, los dos vecinos nucleares han librado tres guerras.
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