L D / EFE.
En su mensaje pasó en primer lugar revista a sus "logros" en sólo siete días en la presidencia y dijo que pretendió "ser quien inició el cambio" en Argentina, pero se vio obligado a dimitir debido "a actitudes de mezquindad y retaceo". Acusó al gobernador de Córdoba, el también peronista José Manuel de la Sota, de haber primado "la interna partidaria a los intereses de la patria".
La renuncia del efímero presidente se produjo horas después de que fracasara la "cumbre" del partido peronista, convocada este domingo por Adolfo Rodríguez Saá. La reunión tuvo lugar en el hotel estatal del balneario atlántico de Chapadmalal, a 450 kilómetros al sur de Buenos Aires, con la esperanza de evitar las protestas. Rodríguez Saá y sus compañeros de partido pretendían diseñar un plan de emergencia para afrontar la muy grave crisis económica y social por la que atraviesa el país. Asimismo, debía formarse un nuevo gobierno. La "cumbre" duró una hora y a ella sólo asitieron seis de los máximos dirigentes peronistas convocados.
Medio centenar de ex empleados estatales se apostaron frente a la sede de la reunión golpeando cacerolas y otros utensilios domésticos para reclamar trabajo y subsidios para los desempleados. Turistas y lugareños se sumaron a la protesta y bloquearon una carretera. Los escasos asistentes a la “cumbre” hubieron de salir del hotel por puertas laterales y fuertemente custodiados.
En la reunión, de apenas una hora y media, el presidente provisional Rodríguez Saá estuvo acompañado por su reducido gabinete de ministros y secretarios, que el sábado le presentó su renuncia. No asitieron, entre otros, los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, y de Santa Cruz, Néstor Kischner, quienes se presentarán a las elecciones presidenciales del próximo 3 de marzo. Otro de los notorios ausentes fue el gobernador de la provincia de Santa Fe y ex piloto de la Fórmula 1, Carlos Reutemann, quien tampoco oculta sus aspiraciones presidenciales.
En la reunión de este domingo se pretendía convencer a Saá para que no creara una tercera moneda, "el argentino", medida que anunció en su primer discurso como presidente provisional el pasado domingo 23. La solución alternativa recomendada por los economistas justicialistas era la emisión de nuevos bonos LECOP por unos 3.300 millones de dólares. Se pretendía con ello ayudar a las alicaídas economías de las provincias y abonar sueldos de funcionarios.
Otro punto de la agenda era la flexibilización del denominado "corralito", una medida adoptada por la anterior administración gubernamental que limita la extracción de dinero de cajas de ahorro y depósitos bancarios. El Gobierno considera que el "corralito" es la principal causa del malestar de la ciudadanía, lo que ha llevado a Rodríguez Saá a solicitar la apertura de los bancos mañana, pese al festivo de Fin de Año, para el pago de salarios y jubilaciones.
Ahora, el senador peronista Ramón Puerta habrá de asumir interinamente la Jefatura del Estado hasta que la Asamblea Legislativa designe en los próximos días un nuevo presidente. Hasta las elecciones del 3 de marzo, cuando los argentinos deberán elegir el presidente que complete el mandato, hasta el 10 de diciembre de 2003, de Fernando De la Rúa, del partido radical, que renunció al cargo el pasado 20 de diciembre.
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La renuncia del efímero presidente se produjo horas después de que fracasara la "cumbre" del partido peronista, convocada este domingo por Adolfo Rodríguez Saá. La reunión tuvo lugar en el hotel estatal del balneario atlántico de Chapadmalal, a 450 kilómetros al sur de Buenos Aires, con la esperanza de evitar las protestas. Rodríguez Saá y sus compañeros de partido pretendían diseñar un plan de emergencia para afrontar la muy grave crisis económica y social por la que atraviesa el país. Asimismo, debía formarse un nuevo gobierno. La "cumbre" duró una hora y a ella sólo asitieron seis de los máximos dirigentes peronistas convocados.
Medio centenar de ex empleados estatales se apostaron frente a la sede de la reunión golpeando cacerolas y otros utensilios domésticos para reclamar trabajo y subsidios para los desempleados. Turistas y lugareños se sumaron a la protesta y bloquearon una carretera. Los escasos asistentes a la “cumbre” hubieron de salir del hotel por puertas laterales y fuertemente custodiados.
En la reunión, de apenas una hora y media, el presidente provisional Rodríguez Saá estuvo acompañado por su reducido gabinete de ministros y secretarios, que el sábado le presentó su renuncia. No asitieron, entre otros, los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, y de Santa Cruz, Néstor Kischner, quienes se presentarán a las elecciones presidenciales del próximo 3 de marzo. Otro de los notorios ausentes fue el gobernador de la provincia de Santa Fe y ex piloto de la Fórmula 1, Carlos Reutemann, quien tampoco oculta sus aspiraciones presidenciales.
En la reunión de este domingo se pretendía convencer a Saá para que no creara una tercera moneda, "el argentino", medida que anunció en su primer discurso como presidente provisional el pasado domingo 23. La solución alternativa recomendada por los economistas justicialistas era la emisión de nuevos bonos LECOP por unos 3.300 millones de dólares. Se pretendía con ello ayudar a las alicaídas economías de las provincias y abonar sueldos de funcionarios.
Otro punto de la agenda era la flexibilización del denominado "corralito", una medida adoptada por la anterior administración gubernamental que limita la extracción de dinero de cajas de ahorro y depósitos bancarios. El Gobierno considera que el "corralito" es la principal causa del malestar de la ciudadanía, lo que ha llevado a Rodríguez Saá a solicitar la apertura de los bancos mañana, pese al festivo de Fin de Año, para el pago de salarios y jubilaciones.
Ahora, el senador peronista Ramón Puerta habrá de asumir interinamente la Jefatura del Estado hasta que la Asamblea Legislativa designe en los próximos días un nuevo presidente. Hasta las elecciones del 3 de marzo, cuando los argentinos deberán elegir el presidente que complete el mandato, hasta el 10 de diciembre de 2003, de Fernando De la Rúa, del partido radical, que renunció al cargo el pasado 20 de diciembre.
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