LD (EFE)
Milosevic ha asegurado que se había enterado de la matanza de unos 7.000 musulmanes en Srebrenica, considerada uno de los episodios más sangrientos de la guerra bosnia, por el enviado especial de la Unión Europa Carl Bildt. El acusado negó que existieran relaciones entre él y los líderes de la República Serbia (de Bosnia), los prófugos Radovan Karadzic y Ratko Mladic, acusados también de genocidio por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY). "Estábamos satisfechos de que los serbios lograran sobrevivir (en Bosnia), pero las relaciones con los líderes de la República Serbia eran mínimas", ha asegurado.
Milosevic ha cerrado su intervención ante el TPIY en el mismo tono y actitud que cuando comenzó, el pasado jueves, responsabilizando a Occidente de desmembrar su país y de los crímenes de los que le acusan a él. Su intervención fue seguida de la primera declaración de un testigo de cargo, Mahmut Bakali, diputado albanés del Parlamento de Kosovo. "Aquí todo se ha dado la vuelta, los instigadores de la guerra están acusando a quienes trataban de mantener la paz", ha dicho un Milosevic desafiante que señalaba con el dedo a los tres jueces que lo escucharon.
Relajado y seguro de sí mismo, el ex presidente yugoslavo proclamó que los serbios no eran "el origen de la guerra, sino las víctimas" de una campaña orquestada por Occidente y aprovechada por los nacionalistas croatas y musulmanes. Milosevic volvió a la ofensiva y atacó a la comunidad internacional por su actuación en la región y argumentó que la Unión Europea había reconocido de forma prematura a las repúblicas de Bosnia-Herzegovina y Croacia, desatendiendo "los derechos de los serbios" que vivían en ellas. Aseguró que durante la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995, tanto él como su Gobierno estuvieron exclusivamente preocupados "en lograr la paz y no en hacer la guerra" y calificó el conflicto de "guerra fraticida entre hermanos enloquecidos. Todo lo que se dicen son mentiras, ¿cuántos esfuerzos hicimos por conseguir la paz y salvar vidas?", preguntó a jueces y fiscales.
Relató que había salvado a 840 musulmanes durante la guerra de Bosnia: "los envié a Hungría porque no quería que estuvieran ni en un bando ni en otro", explicó Milosevic, quien insistió en defender su imagen de neutralidad durante todos los conflictos. "¿Cómo se explica, si no, que más de 50.000 musulmanes bosnios se refugiaran en Serbia?", preguntó a jueces y fiscales.
Milosevic, que vestía el mismo traje y corbata que en días anteriores, mantuvo que miles de serbios habían muerto a manos de los separatistas: "Croacia habría conseguido separarse sin la guerra, pero sin ella no hubiera logrado matar a miles de serbios y expulsado a más de 600.000" de ellos, adujo. Hablando de memoria, sin apenas hacer uso de sus papeles más que para leer alguna cita concreta, el ex presidente serbio y yugoslavo insistió en que todas las etnias y religiones habían convivido en la antigua Yugoslavia en "completa armonía" hasta que los "intereses exteriores" alimentaron los nacionalismos.
Ayudado por un vídeo de una televisión de habla inglesa, que sus abogados no pudieron identificar, Milosevic sostuvo el interés de los países occidentales, en especial de Alemania, por destruir la antigua Yugoslavia. Analistas, periodistas, escritores, diplomáticos y ex miembros de los servicios de espionaje de EEUU sostienen la tesis de que Alemania estimuló y financió la guerra de Croacia y precipitó así la desintegración violenta de Yugoslavia, según se argumentó en la cinta.
Milosevic añadió que, junto a las razones políticas para querer eliminarle, existían también razones de odio personal. "Después de todo lo que se ha escuchado aquí, estoy seguro de que la gente sabrá que éste es un tribunal constituido por los que cometieron todos los crímenes contra mi país", y concluyó: "la verdad está de mi lado y por eso me siento superior y victorioso".
© www.libertaddigital.com 2002
Todos los derechos reservados
!-->
Milosevic ha cerrado su intervención ante el TPIY en el mismo tono y actitud que cuando comenzó, el pasado jueves, responsabilizando a Occidente de desmembrar su país y de los crímenes de los que le acusan a él. Su intervención fue seguida de la primera declaración de un testigo de cargo, Mahmut Bakali, diputado albanés del Parlamento de Kosovo. "Aquí todo se ha dado la vuelta, los instigadores de la guerra están acusando a quienes trataban de mantener la paz", ha dicho un Milosevic desafiante que señalaba con el dedo a los tres jueces que lo escucharon.
Relajado y seguro de sí mismo, el ex presidente yugoslavo proclamó que los serbios no eran "el origen de la guerra, sino las víctimas" de una campaña orquestada por Occidente y aprovechada por los nacionalistas croatas y musulmanes. Milosevic volvió a la ofensiva y atacó a la comunidad internacional por su actuación en la región y argumentó que la Unión Europea había reconocido de forma prematura a las repúblicas de Bosnia-Herzegovina y Croacia, desatendiendo "los derechos de los serbios" que vivían en ellas. Aseguró que durante la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995, tanto él como su Gobierno estuvieron exclusivamente preocupados "en lograr la paz y no en hacer la guerra" y calificó el conflicto de "guerra fraticida entre hermanos enloquecidos. Todo lo que se dicen son mentiras, ¿cuántos esfuerzos hicimos por conseguir la paz y salvar vidas?", preguntó a jueces y fiscales.
Relató que había salvado a 840 musulmanes durante la guerra de Bosnia: "los envié a Hungría porque no quería que estuvieran ni en un bando ni en otro", explicó Milosevic, quien insistió en defender su imagen de neutralidad durante todos los conflictos. "¿Cómo se explica, si no, que más de 50.000 musulmanes bosnios se refugiaran en Serbia?", preguntó a jueces y fiscales.
Milosevic, que vestía el mismo traje y corbata que en días anteriores, mantuvo que miles de serbios habían muerto a manos de los separatistas: "Croacia habría conseguido separarse sin la guerra, pero sin ella no hubiera logrado matar a miles de serbios y expulsado a más de 600.000" de ellos, adujo. Hablando de memoria, sin apenas hacer uso de sus papeles más que para leer alguna cita concreta, el ex presidente serbio y yugoslavo insistió en que todas las etnias y religiones habían convivido en la antigua Yugoslavia en "completa armonía" hasta que los "intereses exteriores" alimentaron los nacionalismos.
Ayudado por un vídeo de una televisión de habla inglesa, que sus abogados no pudieron identificar, Milosevic sostuvo el interés de los países occidentales, en especial de Alemania, por destruir la antigua Yugoslavia. Analistas, periodistas, escritores, diplomáticos y ex miembros de los servicios de espionaje de EEUU sostienen la tesis de que Alemania estimuló y financió la guerra de Croacia y precipitó así la desintegración violenta de Yugoslavia, según se argumentó en la cinta.
Milosevic añadió que, junto a las razones políticas para querer eliminarle, existían también razones de odio personal. "Después de todo lo que se ha escuchado aquí, estoy seguro de que la gente sabrá que éste es un tribunal constituido por los que cometieron todos los crímenes contra mi país", y concluyó: "la verdad está de mi lado y por eso me siento superior y victorioso".
Todos los derechos reservados
!-->
