LD (AFP)
Con unos sondeos que le pronosticaban más de 25 escaños (de un total de 150) en las próximas legislativas del 15 de mayo, su partido, la Lista Pim Fortuyn, parecía tener posibilidades de convertirse en la segunda o tercera formación política holandesa. Pim Fortuyn ambicionaba incluso la jefatura del próximo gobierno. Si en el pasado los políticos y la prensa holandesa tendían a tratar a la ligera a este “dandi” abiertamente homosexual, de cabeza rapada y trajes italianos a medida, esta conducta cambió tras su victoria en las elecciones municipales de Rotterdam (sur), segunda ciudad del país.
Profesor de sociología de 54 años, Fortuyn conmocionó a la clase política holandesa llamando a la supresión del primer artículo de la Constitución que prohibe las discriminaciones. Sus declaraciones impactantes y su promesa de acabar con la rigidez de la clase política tradicional sedujeron a los jóvenes: el 20 por ciento de la población de 18 a 24 años se dijeron dispuestos a votarle, según un estudio. Su remedio contra los toxicómanos: "¿los drogadictos eligen dañarse? ¡Que las autoridades les ayuden! ¿Quieren más? ¿Una sobredosis? Ningún problema". A modo de bienvenida a los nuevos inmigrantes, Pim Fortuyn proponía un cartel indicando que Holanda "ya está llena". Para los refugiados políticos, consideró que una "tienda y un poco de comida" en su país de origen bastaban.
Las declaraciones más polémicas, Pim Fortuyn las reservó para el Islam, "una cultura retrasada". En Holanda, donde la mayoría de los políticos presumen de estilo de vida modesto, Pim Fortuyn destacaba con su coche de lujo con chofer, su sastre personal y sus dos perritos, Kenneth y Carla. Su residencia de Rotterdam, llamada "Casa di Pietro", está decorada como una villa romana, rebosante de obras de arte.
Nacido en 1948 en una familia conservadora del noroeste de Holanda, Pim Fortuyn estudió sociología en la Universidad de Amsterdam, entonces un centro hippy, antes de convertirse en profesor de esta materia en la universidad de Groningen (noreste). En los últimos diez años se hizo un nombre como editorialista y comentarista, publicando además decenas de ensayos como "La Europa sin alma". Uno de sus amigos, Ton Kee, le describe como "arrogante y despreciativo". "Considera rápidamente a los otros como imbéciles", precisó.
Pim Fortuyn hizo de la lucha contra la inmigración y la inseguridad sus principales temas de campaña. En un país en el que las cifras demuestran que la criminalidad no progresó a escala nacional en los últimos años, Pim Fortuyn aprovechó el "sentimiento de inseguridad de los ciudadanos, que se sienten amenazados tras los atentados del 11 de septiembre", según destacó el analista político holandés Jean Tillie.
Profesor de sociología de 54 años, Fortuyn conmocionó a la clase política holandesa llamando a la supresión del primer artículo de la Constitución que prohibe las discriminaciones. Sus declaraciones impactantes y su promesa de acabar con la rigidez de la clase política tradicional sedujeron a los jóvenes: el 20 por ciento de la población de 18 a 24 años se dijeron dispuestos a votarle, según un estudio. Su remedio contra los toxicómanos: "¿los drogadictos eligen dañarse? ¡Que las autoridades les ayuden! ¿Quieren más? ¿Una sobredosis? Ningún problema". A modo de bienvenida a los nuevos inmigrantes, Pim Fortuyn proponía un cartel indicando que Holanda "ya está llena". Para los refugiados políticos, consideró que una "tienda y un poco de comida" en su país de origen bastaban.
Las declaraciones más polémicas, Pim Fortuyn las reservó para el Islam, "una cultura retrasada". En Holanda, donde la mayoría de los políticos presumen de estilo de vida modesto, Pim Fortuyn destacaba con su coche de lujo con chofer, su sastre personal y sus dos perritos, Kenneth y Carla. Su residencia de Rotterdam, llamada "Casa di Pietro", está decorada como una villa romana, rebosante de obras de arte.
Nacido en 1948 en una familia conservadora del noroeste de Holanda, Pim Fortuyn estudió sociología en la Universidad de Amsterdam, entonces un centro hippy, antes de convertirse en profesor de esta materia en la universidad de Groningen (noreste). En los últimos diez años se hizo un nombre como editorialista y comentarista, publicando además decenas de ensayos como "La Europa sin alma". Uno de sus amigos, Ton Kee, le describe como "arrogante y despreciativo". "Considera rápidamente a los otros como imbéciles", precisó.
Pim Fortuyn hizo de la lucha contra la inmigración y la inseguridad sus principales temas de campaña. En un país en el que las cifras demuestran que la criminalidad no progresó a escala nacional en los últimos años, Pim Fortuyn aprovechó el "sentimiento de inseguridad de los ciudadanos, que se sienten amenazados tras los atentados del 11 de septiembre", según destacó el analista político holandés Jean Tillie.
