L D (EFE)
Aunque en los comicios del viernes se introdujo por primera vez la votación electrónica en cuatro de las 41 circunscripciones electorales (lo que permitirá aligerar el proceso), en el resto el recuento no ha comenzado hasta las 9:00 hora local (10:00 hora española) del sábado. Cada circunscripción designa, según su tamaño y densidad de población, entre tres y cinco diputados. Cada uno de los 116 diputados que integran el Parlamento (
Dail
) representa entre 20.000 y 30.000 habitantes de la República de Irlanda.
El votante recibe una papeleta con la lista de candidatos, enumerados por orden alfabético, en la que debe señalar la casilla de su favorito con el número 1. Si lo desea, el elector puede designar a un segundo candidato con el número 2 y así sucesivamente, de manera que su voto podrá ser utilizado, según las normas de transferencias, tantas veces como sea necesario. Para resultar elegido, el candidato debe alcanzar una cuota o mínimo de votos necesarios que garanticen la elección. Cada circunscripción tiene su propia cuota, que se calcula mediante una fórmula que divide el número total de votos válidos entre el número de escaños más uno y a cuyo resultado se le suma también uno. Si ninguno ha alcanzado la cuota necesaria en el primer recuento, el candidato menos votado queda eliminado y sus votos se transfieren a los indicados como segunda preferencia.
También puede pasar que en el primer recuento un candidato obtenga más votos de los necesarios para ser elegido. En ese caso, el exceso se separa y se agrupa en pilas según la segunda preferencia. Cada candidato restante recibe un número proporcional de transferencias, mediante unas fórmulas establecidas. El recuento de votos continúa hasta que todos los escaños se hayan adjudicado mediante este sistema, pero si se llega a una situación en la que el número de candidatos restantes (es decir, los no eliminados y los que no han obtenido un número suficiente de votos) iguala el de escaños vacantes, quedan elegidos aunque no hayan alcanzado la cuota. El objetivo de este sistema es garantizar a los electores que cada voto cuenta y no se desperdicia porque su candidato favorito no haya sido elegido.
Con la excepción de los británicos residentes en la República de Irlanda, los extranjeros no pueden votar, como tampoco los enfermos mentales internados en instituciones, los reos convictos y las personas culpables de delitos de corrupción o de prácticas electorales ilegales. Pueden ser candidatos los irlandeses mayores de 21 años, para lo que deben depositar unos 500 euros que les serán devueltos si reciben más de la cuarta parte de la cuota necesaria. No pueden presentarse aquellos que estén en bancarrota, sean clérigos, jueces o miembros de las fuerzas de seguridad.
El votante recibe una papeleta con la lista de candidatos, enumerados por orden alfabético, en la que debe señalar la casilla de su favorito con el número 1. Si lo desea, el elector puede designar a un segundo candidato con el número 2 y así sucesivamente, de manera que su voto podrá ser utilizado, según las normas de transferencias, tantas veces como sea necesario. Para resultar elegido, el candidato debe alcanzar una cuota o mínimo de votos necesarios que garanticen la elección. Cada circunscripción tiene su propia cuota, que se calcula mediante una fórmula que divide el número total de votos válidos entre el número de escaños más uno y a cuyo resultado se le suma también uno. Si ninguno ha alcanzado la cuota necesaria en el primer recuento, el candidato menos votado queda eliminado y sus votos se transfieren a los indicados como segunda preferencia.
También puede pasar que en el primer recuento un candidato obtenga más votos de los necesarios para ser elegido. En ese caso, el exceso se separa y se agrupa en pilas según la segunda preferencia. Cada candidato restante recibe un número proporcional de transferencias, mediante unas fórmulas establecidas. El recuento de votos continúa hasta que todos los escaños se hayan adjudicado mediante este sistema, pero si se llega a una situación en la que el número de candidatos restantes (es decir, los no eliminados y los que no han obtenido un número suficiente de votos) iguala el de escaños vacantes, quedan elegidos aunque no hayan alcanzado la cuota. El objetivo de este sistema es garantizar a los electores que cada voto cuenta y no se desperdicia porque su candidato favorito no haya sido elegido.
Con la excepción de los británicos residentes en la República de Irlanda, los extranjeros no pueden votar, como tampoco los enfermos mentales internados en instituciones, los reos convictos y las personas culpables de delitos de corrupción o de prácticas electorales ilegales. Pueden ser candidatos los irlandeses mayores de 21 años, para lo que deben depositar unos 500 euros que les serán devueltos si reciben más de la cuarta parte de la cuota necesaria. No pueden presentarse aquellos que estén en bancarrota, sean clérigos, jueces o miembros de las fuerzas de seguridad.
