LD (Agencias)
Las autoridades sanitarias rusas han advertido que el número de muertos a causa de la operación que terminó con el secuestro masivo perpetrado por terroristas chechenos, podría aumentar porque muchos permanecen en estado grave. El Fiscal de Moscú, Mijail Avdjukov, dijo que "un número considerable de personas están en unidades de cuidados intensivos, por lo que no se descarta que la cantidad de fallecidos aumente". El saldo provisional se ubica en 167 muertos y 646 heridos. Una de las tareas de la investigación sobre el ataque terrorista al teatro Dubrovka y la liberación de unos 800 rehenes en un asalto policial es "establecer con precisión el número de muertos y damnificados", dijo el fiscal. El departamento de Sanidad informó de que en catorce hospitales de la capital permanecen ingresadas 405 personas, de ellas 145 en unidades de cuidados intensivos, incluidas 45 "en estado muy grave

El Gobierno ruso reveló que el misterioso gas que resolvió la crisis de los rehenes en Moscú es una "anestesia general" médica. Pero un equipo médico oficial pareció discrepar en una rueda de prensa sobre los efectos inmediatos, a corto y largo plazo, y sobre el alcance de su incidencia en personas con otras dolencias. Andréi Seltsovski, jefe del Comité de Sanidad de Moscú, reconoció que 115 de los 117 rehenes muertos en la liberación de un teatro por fuerzas de seguridad fallecieron por "impacto del gas especial", y los otros dos en el tiroteo con los terroristas. Yevgueni Yevdokímov, anestesiólogo jefe de Moscú, matizó que los efectos fueron peores para unos afectados que para otros por estar dentro de los grupos de riesgo. El especialista dijo que el gas empleado es “una sustancia narcótica que se usa en la anestesia general" médicoquirúrgica. El gas provoca "alteraciones de las principales funciones del organismo" en caso de sobredosis en alta concentración, añadió.

La rueda de prensa se convocó urgentemente por el alarmante goteo de víctimas y la polémica sobre el gas secreto y la reclusión de los heridos en hospitales cerrados a cal y canto. Pero el equipo médico sólo facilitó información fragmentaria y a veces contradictoria a una Rusia perpleja por lo que sucedió horas después de una operación policial de la que estaban orgullosos. Yevdokímov citó entre otros efectos del gas el desmayo y "alteraciones de los sistemas respiratorio y circulatorio". Científicos, médicos y expertos en armas químicas difundieron un catálogo de versiones, desde un gas lacrimógeno superconcentrado, o el gas neuroparalizante BZ, o una nueva sustancia experimental, o un agente incapacitante, o un arma química de baja intensidad. El enigmático gas incapacitante cerró la crisis de los rehenes, pero abrió un debate con ramificaciones políticas y humanas, ante el silencio del Kremlin a las muchas preguntas sin respuesta.

Los diez muertos iniciales pasaron a 37, 67, 90 y 117 en partes oficiales sucesivos del ministerio de Sanidad, y nadie sabía por qué las cifras aumentaban y los familiares no podían ver a los heridos. El equipo médico mencionó como grupos de riesgo a los personas con falta de alimentos, sedentarismo, estrés y afecciones previas. Ambos médicos intercambiaron consideraciones clínicas sobre si el "impacto directo" mató a los rehenes, o si las paradas cardiacas y la intoxicación pulmonar son atribuibles o no al gas. Era un gas de acción tan fulminante que los rehenes que estaban sentados "caían de bruces sobre los respaldos, y los que estaban de pie, como moscas", declaró uno de las 60 heridos dados de alta.

Nada más salir del hospital, Yekaterina Malieva contó lo poco que recordaba del gas antes de perder el conocimiento. "Yo y mi amiga Olga tuvimos suerte, porque estábamos junto a una puerta y no nos afectó tanto el calor, un calor sofocante, y luego me desmayé", manifestó Malieva. Lev Fiódorov, un profesor experto en gases y armas químicas, dijo tras la operación de liberación que el gas incapacitante "inmoviliza durante cierto tiempo", pero que los efectos sobre el organismo "son reversibles y no requieren antídoto. El gas forma parte del armamento del ejército ruso y no está prohibido por el Convenio de armas químicas". Yevdokímov dijo en nombre del equipo médico que intentó calmar los ánimos que a los rehenes evacuados tras el asalto se les atendió debidamente "con las sustancias adecuadas". Pero Fiódorov puso en duda la decisión de emplear en un local cerrado un gas destinado a uso militar.

Vladímir Vasiliev, viceministro del Interior, dijo al informar de la operación de rescate que los "recursos especiales" utilizados no se habían ensayado mucho, y menos en cantidades grandes, y aún mucho menos en sitios cerrados como el teatro Dubrovka. Leonid Roshal, director del centro de Medicina de Catástrofes, se preguntó "cómo influyó el gas y exactamente qué tipo de gas" usaron los servicios especiales, pero afirmó que la combinación de drama, hambre y tensión contribuyó al terrible balance de víctimas. Los síntomas de los afectados y sus efectos retardados, con arritmias cardiacas, vómitos y desmayos, son compatibles con un tipo de arma química de baja intensidad llamado BZ por la OTAN y de cuyo uso se acusó en los años noventa a los serbios en los Balcanes.