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Kamala Harris, sin dar entrevistas ni ruedas de prensa, es promovida como candidata demócrata, ganando impulso con su mensaje de "alegría".

Un mes de Kamala Harris: la alegría de no dar entrevistas

Kamala Harris, sin dar entrevistas ni ruedas de prensa, es promovida como candidata demócrata, ganando impulso con su mensaje de "alegría".

Ha pasado aproximadamente un mes desde que Kamala Harris fue entronizada como candidata del Partido Demócrata como la mejor baza disponible para vencer a esa "amenaza contra la democracia" que es Trump, según lo califican los mismos popes del Partido Demócrata y los medios que han puesto ahí a Harris sin haber recibido un solo voto de las primarias. Y ha conseguido llegar a la convención demócrata sin haber concedido una sola entrevista ni haber dado una sola rueda de prensa.

Los periodistas no se lo han reprochado porque, claro, lo suyo es remar a favor, ser activistas al servicio del Partido y no hacer lo que se supone que es su trabajo. Qué bonito fue verlos ejercer el periodismo durante el mes que pasó del debate con Trump a la renuncia de Biden. Pero una vez pasado el mal trago, se han puesto todos a una a comunicar la buena nueva, el gran mensaje de la campaña de Kamala Harris: sin con Obama fue "Esperanza", con ella es la "alegría". Nada que a los españoles nos suene novedoso. Ese fue el mensaje de Zapatero también y ahí lo tienen, ejerciendo de sicario del dictador Maduro después de haber arruinado nuestro país.

La unanimidad mediática y, por qué no decirlo, el alivio de no tener que seguir disimulando sobre la obvia incapacidad de Biden, han aupado a Kamala Harris en las encuestas, permitiéndola subir no sólo en las encuestas nacionales sino sobre todo en las que realmente importan: las que se hacen en los estados bisagra. La mínima ventaja de Trump en casi todos ellos se ha evaporado y ha dejado varios con una mínima ventaja de Harris. Ese impulso se mantendrá al menos durante las siguientes encuestas que se publiquen, como suele suceder tras una convención. Y lo normal es que después baje hasta que comiencen los debates. O el debate, que Harris por el momento sólo se ha comprometido a uno.

Eso es lo normal, pero nada está siendo normal durante esta campaña. Y uno de los problemas del Partido Republicano es que se habían preparado para una campaña contra Biden y ahora no tienen esa campaña. Kamala es igualmente vulnerable como vicepresidente de la administración responsable de la debacle en Afganistán, la invasión migratoria en la frontera con México y la mayor inflación en medio siglo. Pero ni Trump ni Vance han conseguido enfocar su mensaje y hacerlo coherente y sencillo para los votantes. De ahí que Harris ni siquiera se haya visto necesitada de responder ante la prensa a los ataques que ha recibido hasta ahora. Le basta con que las televisiones la presenten como la "alegría".

Y si todo sigue así, igual con eso es suficiente para tener una cuarta legislatura de Obama quien, pese a ser la figura del partido más reticente a apoyar ciegamente a Harris, finalmente ha pasado por el aro. A Biden lo pusieron el primer día casi amedianoche. Para eso ha quedado. Para eso y para seguir nominalmente gobernando el país, claro.

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