
Prefirió matar a su amante a desvelar que mantenía relaciones homosexuales, pero de poco le ha servido. Ahora todo el mundo sabe lo que quería ocultar y también de lo que es capaz. Eso sí, no tendrá oportunidad de volverlo a hacer. Pasará el resto de su vida en la cárcel. Kylen Pratt -de 23 años- ha sido declarado culpable de homicidio en primer grado por el asesinato de Naasire Johnson y ha sido sentenciado a cadena perpetua.
La víctima era un joven de 20 años con el que el acusado tenía una relación "romántica" en el momento de los hechos. Así la ha calificado la fiscal adjunta del distrito de Filadelfia, que ha sido la encargada de dar a conocer la pena que ha recaído sobre el autor del mencionado crimen. "Uno de los más abominables que he procesado jamás", ha aseverado Cydney Pope durante la conferencia de prensa celebrada este lunes en presencia de los familiares de Johnson.
"Siempre trabajó y mantuvo su trabajo. Tenía un buen corazón. Era una persona adorable. Todo el mundo lo quería. Nadie podía decir nada malo de él. Nada", ha asegurado entre lágrimas la abuela del fallecido. "Fue asesinado porque era homosexual y porque el hombre que lo mató no quería que nadie supiera que tenían una relación", ha querido añadir la fiscal. Según se desprende de la investigación, Pratt tenía relación con mujeres y también con otros hombres. Pero lo mantenía en secreto. Por eso perpetro este "crimen de odio".
El crimen de Johnson
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 17 de febrero de 2022 en la vivienda de Pratt, en zona de Brewerytown de la ciudad de Filadelfia (Estados Unidos). Los dos jóvenes habían quedado. Johnson salió de la casa que compartía con su familia y se dirigió hacia la de su amante a bordo de un Uber.
Según se desprende de la investigación policial, la víctima debió morir poco después de llegar a su destino. La persona con la que se había estado viendo en los últimos tiempos le disparó, le cortó el cuello y trasladó su cadáver hasta un paraje remoto. En concreto, lo llevó a un sendero de Fairmount Park en el que abandonó el cuerpo después de prenderle fuego.
Las pruebas contra Pratt

Los restos de la víctima fueron descubiertos el 20 de febrero de ese año por dos personas que paseaban a sus perros por la zona. Tuvieron que ser sometidos a la prueba de ADN para poder ser identificados. Motivo por el que no se conoció la identidad de la víctima hasta una semana después. Un informador anónimo dio una pista que resultó crucial y los investigadores no tardaron en llegar hasta Pratt, que se convirtió en el principal sospechoso del caso. Cuando lograron la autorización judicial y efectuaron el registro de su casa, no quedó lugar para las dudas.
Los investigadores encontraron restos de sangre de la víctima repartidos por toda la vivienda (en una alfombra, en el techo, en el suelo de madera...) y también signos de haberlos intentado eliminar (limpiando las zonas con lejía). Además, los agentes recuperaron una pistola semiautomática de 9 milímetros que proporcionó evidencia forense que vinculaba a Pratt con el crimen. Por otra parte, la geolocalización de sus dispositivos móviles situaba a la víctima y al acusado en la escena del crimen. Y posteriormente sólo a Pratt en Fairmount Park.
Búsquedas terroríficas
Precisamente el análisis del teléfono de Pratt dio a los investigadores los datos más perturbadores del caso: las búsquedas del asesino en Google. Entre ellas, se encontraban las noticias sobre el descubrimiento de los restos de Johnson. Algo que es habitual entre los asesinos que andan sueltos.
Pero, sin duda, realizó búsquedas que van más allá de que él pudiera estar pendiente de si se descubren pruebas que pudieran incriminarle. Entre ellas, podemos mencionar tres: "rasgos de un psicópata", "tener sexo con cadáveres" y "matar a sangre fría". Pratt, claro está, no es un hombre corriente.
Quedó irreconocible
"Sólo presenté seis fotografías de la escena del crimen -y sólo una vez- al jurado, porque son muy perturbadoras. Ningún ser humano debería tener que verlas", ha comentado la fiscal. "Lo que este hombre le hizo a Naasire Johnson es eliminar la posibilidad de que la familia lo volviera a ver. Y por eso no puede haber perdón".
El viernes 27 de septiembre, Pratt fue declarado culpable y sentenciado a cadena perpetua, así como a una pena consecutiva de varios años de prisión por los cargos, debido a la naturaleza atroz del delito. Estaba acusado de asesinato, posesión de un instrumento delictivo, abuso de un cadáver y manipulación de pruebas.
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