
El presidente destituido de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue detenido este miércoles en su residencia oficial de Seúl bajo cargos de insurrección tras declarar la ley marcial en diciembre. La orden de arresto se ejecutó a las 10:33 horas (hora local) después de que los investigadores de la Agencia Anticorrupción (CIO) irrumpieran en el recinto presidencial, marcando un hecho histórico al convertirse en el primer mandatario surcoreano detenido en ejercicio o tras su destitución.
En un mensaje grabado y publicado tras su detención, Yoon justificó su decisión de entregarse afirmando que lo hacía "para evitar un derramamiento de sangre desagradable", aunque reiteró que la investigación en su contra es "ilegal". Además, defendió la declaración de la ley marcial como un "acto de gobierno" que tenía como objetivo advertir al principal partido opositor sobre lo que calificó como un abuso de poder legislativo.
Detención
El operativo de detención contó con el despliegue de 3.000 efectivos policiales para garantizar el acceso de los agentes al complejo presidencial, rodeado de simpatizantes y detractores de Yoon. Aunque en esta ocasión no se produjeron enfrentamientos significativos, el personal de seguridad presidencial y un grupo de diputados del gobernante Partido del Poder Popular intentaron bloquear el ingreso de los investigadores, incluso colocando vehículos cerca de la entrada principal. Los agentes de la CIO tuvieron que utilizar escaleras para sortear las barreras y acceder al recinto. Según la BBC la operación para detenerlo se extendió durante casi seis horas, desde las 4:20 am (hora local) hasta pasadas las 10:00 am.
La detención de Yoon ocurre tras varios intentos fallidos de llevarlo ante la justicia. El pasado 3 de enero, la primera orden de arresto no pudo ejecutarse debido a la resistencia activa de sus guardias y los disturbios provocados por sus seguidores. El presidente destituido había rechazado en tres ocasiones comparecer ante las acusaciones de insurrección y abuso de poder relacionadas con la fallida ley marcial declarada el 3 de diciembre, que desató una tormenta política en el país.
El convoy que trasladó a Yoon desde su residencia oficial hasta la sede de la agencia anticorrupción fue escoltado por un fuerte dispositivo de seguridad. Allí, el expresidente fue interrogado en presencia de sus abogados, pero se negó a testificar.