El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha arremetido este jueves contra Pedro Sánchez, acusándolo de lanzar una "amenaza genocida flagrante" contra el Estado de Israel. La declaración se produce después de que el presidente del Gobierno afirmara que España no posee armamento nuclear para frenar la guerra en Gaza, y que por ello opta por otras medidas como el embargo de armas.
Estas palabras han sido interpretadas en Jerusalén como una amenaza velada y una alineación preocupante con el relato de Hamás y sus aliados. Netanyahu no ha tardado en responder con firmeza, criticando duramente el discurso de Sánchez y poniendo en duda su neutralidad y su papel como representante de un país miembro de la Unión Europea.
Mientras tanto, en Moncloa, reina el silencio. El Gobierno no ha emitido ninguna aclaración ni rectificación, mientras crece la tensión diplomática entre España e Israel. Todo esto ocurre en medio de un escenario internacional extremadamente delicado, en el que la ambigüedad de Sánchez podría poner en juego relaciones estratégicas y dañar la imagen de España en el exterior.

