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La "zona segura" en la Franja: ¿una solución sin Hamás para "un futuro distinto" en Gaza tras la guerra?

Mientras en las mesas de la diplomacia se especula con proyectos para Gaza que ya están caducados, una idea original surge de la propia Franja.

Mientras en las mesas de la diplomacia se especula con proyectos para Gaza que ya están caducados, una idea original surge de la propia Franja.
Gaza City en una imagen tomada el pasado 27 de junio. | EFE/EPA/MOHAMMED SABER

Durante la reunión con dos miembros del Center for Peace Comunications (CPC) que nos permitió que un gazatí nos contase la situación real en la Franja, nos hablaron también de la última iniciativa que se está empezando a poner sobre la mesa para el futuro de Gaza, una vez acabe la guerra y de que, "con un poco de suerte –como nos decía nuestro interlocutor– Hamás desaparezca a nivel militar y político".

Joseph Braude y Ahed al-Hindi nos explicaron que la organización se dedica a dar voz a personas que tienen la valentía de oponerse a regímenes criminales o bandas terroristas en países como Yemen, Irak, Siria, Líbano o, por supuesto, la Gaza oprimida por Hamás.

En este último caso se trata de gente que lleva años implicada en la resistencia en contra de Hamás, que ha organizado incluso manifestaciones en la propia Franja y que, por supuesto, ha sufrido las consecuencias de enfrentarse al poder absoluto de la organización islamista.

La realidad de la opinión en Gaza

Según la información del CPC y en contra de la que es, probablemente, la percepción más extendida en Occidente, el apoyo a Hamás no es mayoritario en Gaza. Eso tampoco quiere decir que aquellos que no estén a favor de la organización terrorista estén del lado de Israel, la cosa es mucho más compleja.

Sólo entre el 15% y el 20% de la población gazatí es partidario de la coexistencia pacífica con los israelíes. En el otro extremo de la balanza, aproximadamente el 30%, lo que en realidad tampoco es un porcentaje tan elevado, apoyan activamente a Hamás y la Yihad Islámica. Son los propios terroristas, profesores, periodistas, imanes, funcionarios… y sus familias, es decir, los que se benefician directamente de que Hamás esté en el poder.

Finalmente, aproximadamente un 50% o un 55% "se oponen a Israel, apoyan como principio la resistencia armada, es decir el terrorismo, pero no están relacionados con actividades violentas", nos explica Joseph Braude, que añade que "hay diferentes formas de analizar estos números y si quieres hacerlo de una optimista puedes llegar a la conclusión de que, si se llegase a un acuerdo con todos los que no apoyan activamente a Hamás y se les diese el control de las instituciones, los colegios y los medios gradualmente podría cambiarse el ambiente y reducir la incitación al odio".

Nuestros interlocutores recuerdan que ese porcentaje de gente que no se involucra en el terrorismo, pero que sí sufre sus consecuencias, no lo hace a pesar de que lleva décadas siendo sometidos a la propaganda antiisraelí y podría cambiar "en un sistema que les diese oportunidades". Consideran que ese grupo y los que están a favor de la coexistencia "son una coalición muy mayoritaria, al menos en teoría".

Una idea diferente para el futuro de la Franja

Y al menos una parte de ellos tiene un plan: "Creen que es importante tener una parte de Gaza en la que puedan organizar de una manera segura una nueva forma de gobierno". La idea, nos explican, es que un sector de la Franja sea protegido militarmente para permitir que los gazatíes que son partidarios de la paz y el desarrollo creen esa forma de gobierno a una escala reducida, que más adelante pueda ir expandiéndose por el resto del territorio.

Es una solución imaginativa que hasta ahora no habíamos escuchado ni hablando con los analistas más destacados, pero como nos recuerda Joseph Braude "las grandes ideas diplomáticas o la solución de dos estados están completamente alejadas de la realidad de la vida en Gaza" y, por el contrario, en lo que están pensando los gazatíes es en que "ellos deben tomar las riendas y la solución a sus problemas no llegará de una lejana capital occidental".

La pregunta obvia que surge es si esta propuesta es realista y si aquellos que la defienden serían capaces de llevarla a cabo y, en suma, de controlar esa porción de territorio que se les concediese.

Según Braude lo son: "Esta gente tiene la capacidad de controlar el interior de la zona, de patrullarla, tienen el entrenamiento, muchos de ellos han trabajado como agentes de seguridad para comerciantes que necesitaban mover dinero en el interior de la Franja". Eso sí, "de lo que no serían capaces es de defenderse de ataques con cohetes o militares, por eso al menos en el corto plazo sería necesario defender el perímetro de esa zona desde el exterior para eliminar el riesgo militar que Hamás podría suponer", nos dice.

Estos grupos preferirían que esta fuese una tarea pera una fuerza internacional, preferiblemente de países árabes, "pero si las Fuerzas de Defensa de Israel son los únicos dispuestos a hacerlo, lo aceptarían".

"La posibilidad de un futuro distinto"

Además, no están prestando atención sólo a la seguridad: "Estamos trabajando con ellos en listas de profesores, incluso imanes a los que vas a necesitar porque habrá mezquitas en el área, doctores, tienen todo un proyecto para una administración autónoma en el interior de Gaza", nos explica Ahed al-Hindi.

¿Y dónde podría ponerse en marcha el proyecto, en qué parte de Gaza están pensando los promotores de la idea? No hay una zona concreta, pero la idea es que "sea una de las áreas que ha sido evacuadas y en este momento están deshabitadas". Eso permitiría crear un enclave controlando a la población que entre y evitar así infiltraciones de personas que traten de "sabotear el experimento", nos explican.

El tamaño del enclave no resulta tan importante en ese momento, lo sustancial según Joseph Braude es que "incluso un enclave muy pequeño, de unas decenas de miles de personas, si logras que funcione y la gente consiga comer y tener cubiertas las cosas básicas de la vida, medio millón de gazatíes querrán vivir allí y esa será la primera ocasión en la que Hamás se enfrente a una amenaza política muy seria. En este momento Israel está acabando militarmente con Hamás, pero no está desarrollando ninguna propuesta política alternativa".

"Esto sería la demostración –concluye– de que existe la posibilidad de un futuro distinto, así que fuese cual fuese su tamaño inicial sería muy sencillo expandirlo después".

"También están hartos de Fatah"

Intentamos aclarar un poco más de qué tipo de personas están defendiendo estas ideas en el interior de la Franja y nuestros interlocutores nos explican que no están vinculados a nada de lo anterior y tampoco a Fatah, el partido que domina la Autoridad Nacional Palestina y que, si llega a hacerse también con el poder en Gaza, será arrollado por un Hamás renacido o cualquier grupo islamista y terrorista que tome su lugar.

"Quieren que sean los gazatíes los que controlen Gaza", resume Ahed al-Hindi y eso es algo que tampoco se va a poder hacer con la estructura de los viejos clanes familiares que tienen una gran influencia entre la población, pero que no son fiables: "No hay ninguno que no esté infiltrado por Hamás, así que dejar las cosas en sus manos –como han sugerido algunos analistas– no es muy práctico y tampoco sintoniza con las aspiraciones de la gente joven, que quieren un sistema basado en leyes, no liderazgos tribales, lo que buscan es algún tipo de administración civil y profesional".

"De todas formas –nos aclara Ahed al-Hindi– esta gente (en referencia a los promotores de la idea) son conscientes de la estructura de la sociedad en Gaza y se relacionan con gente de clanes cuando es necesario y les van conociendo y valorando, porque ya hoy en día están llevando ayuda a algunas zonas de la Franja".

¿Estamos ante algo de verdad posible o sólo ante la ensoñación de unos idealistas? ¿Realmente hay en Gaza la suficiente gente que quiere vivir en paz como para que un plan así triunfe? ¿Sería viable mantener ese espacio autónomo sin conflictos violentos? ¿Lograría prosperar económicamente? Las dudas que surgen son múltiples, pero lo cierto es que cualquier idea para el futuro de Gaza lleva aparejada una cantidad similar de interrogantes y aquellos que tienen que ponerlas en marcha no parecen por el momento muy interesados en hacerlo. Quizás una "zona segura" pequeña y militarmente protegida por Israel suponga menos costes y pueda ponerse en marcha sin necesidad de implicar a otros países cuya voluntad o capacidad para cooperar hasta ahora ha sido muy limitada.

Es posible, aunque no sea seguro, que esta solución que por ahora sólo está en la cabeza de unos cuantos gazatíes en realidad sea la opción más realista en un escenario en el que, al menos de momento, ninguna otra lo parece. Desde luego, lo que sí se puede decir de ella es que, tras décadas de ser manipulados y usados como carne de cañón, sería la primera oportunidad para que los propios habitantes de la Franja avanzasen hacia lo que más necesitan ellos y sus vecinos al otro lado de la frontera: un futuro en paz y en el que por fin la prosperidad sustituyese al odio.

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